/ jueves 27 de junio de 2019

En seguridad, hay un cambio

Sin que sea pretexto para echar las campanas al vuelo, las cifras en materia de seguridad pública registran un cambio sustancial, real, con tendencia a la baja, producto del esfuerzo de coordinación al que llegaron las tres principales instancias en la materia y que hoy comienzan a ser base sólida del gobierno de Rutilio Escandón Cadenas.


Cierto es también que Chiapas no tiene escenarios de violencia y crisis como en otras partes del país, donde el crimen organizado tiene acorralada a la autoridad y, por ende, a la ciudadanía; aquí las expresiones violentas, de inseguridad son producto de hechos aislados que no dejan de ser graves, pero no son la constante.

Aquí se registra resultados en cifras, estadísticas, que muestran que baja el índice delictivo de alto impacto ―los menos― con repercusión en los delitos antes llamados del “fuero común”; es decir, en términos generales, el descenso es sobre el orden del 70 por ciento en la medición trimestral de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

La Fiscalía General del Estado refiere que las carpetas de investigación, el instrumento real de medición, por delitos como el feminicidio, en los últimos tres meses, bajaron 35 por ciento en Chiapas.

Todas las cifras, menores en consecuencia, indican que el Sistema Estatal de Seguridad Pública, al retomar la política de prevención, la articulación con la primera autoridad respondiente (municipios) ganó campo de acción, recursos, tiempo y efectividad en la acción policial.

Repito, no son logros espectaculares, pero sí sustanciales, si se parte que este gobierno arrancó con una crisis de inseguridad que llegó por momentos al límite de la tolerancia ciudadana; sin embargo, no se puede perder de vista que la cifras a la baja que confirman las autoridades, son contrarias a la percepción ciudadana que en todos los aspectos, a mitad de año, son negativas por donde quiera que se les vea.

Entonces, partiendo de esta base, el ejemplo de Fiscalía General del Estado, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESP), de coordinarse para dar resultados, es la ruta que deben seguir todos los sectores del gobierno estatal, porque de lo contrario, la Cuarta Transformación avanzará dando palos de ciego, con una curva de aprendizaje demasiado elevado.

Al menos en seguridad, parece le están entendiendo cómo actuar para alcanzar mejores escenarios a favor de Chiapas: dejaron de verse como adversarios, apartaron la agenda política personal y superaron la desconfianza con la que estas tres instancias trabajaron durante los últimos 12 años, sin resultados y sin efectividad; ahora sólo falta que actúen en todos los temas que hay con la misma severidad de aplicación de la ley.

Y no hay nada mejor que el ejemplo, porque en medio ambiente y campo, han adoptado la misma estrategia de sumar fuerzas y capacidades en el nivel de gobierno intermedio, para poder pedirle a la federación la suma de recursos, experiencias y capacidad técnica y, hacia el nivel municipal, el suficiente poder para orientarlos a los temas relevantes y que muchas veces los alcaldes lo ven como una moda sexenal, como un “término de un sólo uso”, cuando el cambio climático y la seguridad pública, son ejes centrales de la vida en sociedad.


BASE DE DATOS

Sólo queda la invasión Zapata, al norte oriente de Tuxtla, para declarar “liberado” de ocupaciones ilegales el territorio comprendido dentro del polígono del parque nacional Cañón del Sumidero, confirmó el propio gobernador Rutilio Escandón Cadenas.

Falte lo que falte, pero 40 años después desde que comenzó la presión de la mancha urbana al más reconocido de los íconos turísticos de Chiapas a nivel mundial, hoy se está más cerca del principio de respeto a las leyes y al medio ambiente, que se logró con voluntad política, con ganas de hacer las cosas, con menos discurso y más acción.***

Por cierto, esta administración retomará el proyecto Chicoasén II, la quinta presa sobre el río Grijalva y una obra de infraestructura que producirá suficiente energía eléctrica para abastecer a Tuxtla Gutiérrez y a otras ciudades principales del país.

Desde esa nueva central hidroeléctrica saldrá, en cuestión de siete minutos, la electricidad que se necesite en cualquier punto estratégico de México; aunque, ojo, retomar el proyecto pasa por una revisión exhaustiva y obligatoria de responsables directos en el quebranto que llevó a dejar tirada la obra y llevar ante la autoridad a varios funcionarios de la Conagua y de la Semarnat.***

Chiapas necesita del uso de nuevas tecnologías en materia de seguridad pública: así como fueron “novedosas” las cámaras de vigilancia a finales de los 80’s y principios de los 90’s y terminaron por ser un recurso valioso para la prevención, hoy que el SESP propone usar drones de vigilancia aérea que “patrullen” desde el aire y refuercen la acción de la policía en tierra, no es más que la confirmación de un escenario real al que ya se llegó, al que se debe uno habituar y reconocer que los robots han modificado el entorno en todos los ámbitos, además de reducir costos y que en el contexto actual de migración y crisis de inseguridad al sur del país, se tornan necesarios.***


Correo: ramirezirma77@hotmail.com

Facebook: irmaramirez.mx

Twitter: @irmajaque


DESTACADO

La FGE refiere que las carpetas de investigación por delitos como el feminicidio, en los últimos tres meses, bajaron 35 por ciento en Chiapas

Sin que sea pretexto para echar las campanas al vuelo, las cifras en materia de seguridad pública registran un cambio sustancial, real, con tendencia a la baja, producto del esfuerzo de coordinación al que llegaron las tres principales instancias en la materia y que hoy comienzan a ser base sólida del gobierno de Rutilio Escandón Cadenas.


Cierto es también que Chiapas no tiene escenarios de violencia y crisis como en otras partes del país, donde el crimen organizado tiene acorralada a la autoridad y, por ende, a la ciudadanía; aquí las expresiones violentas, de inseguridad son producto de hechos aislados que no dejan de ser graves, pero no son la constante.

Aquí se registra resultados en cifras, estadísticas, que muestran que baja el índice delictivo de alto impacto ―los menos― con repercusión en los delitos antes llamados del “fuero común”; es decir, en términos generales, el descenso es sobre el orden del 70 por ciento en la medición trimestral de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

La Fiscalía General del Estado refiere que las carpetas de investigación, el instrumento real de medición, por delitos como el feminicidio, en los últimos tres meses, bajaron 35 por ciento en Chiapas.

Todas las cifras, menores en consecuencia, indican que el Sistema Estatal de Seguridad Pública, al retomar la política de prevención, la articulación con la primera autoridad respondiente (municipios) ganó campo de acción, recursos, tiempo y efectividad en la acción policial.

Repito, no son logros espectaculares, pero sí sustanciales, si se parte que este gobierno arrancó con una crisis de inseguridad que llegó por momentos al límite de la tolerancia ciudadana; sin embargo, no se puede perder de vista que la cifras a la baja que confirman las autoridades, son contrarias a la percepción ciudadana que en todos los aspectos, a mitad de año, son negativas por donde quiera que se les vea.

Entonces, partiendo de esta base, el ejemplo de Fiscalía General del Estado, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESP), de coordinarse para dar resultados, es la ruta que deben seguir todos los sectores del gobierno estatal, porque de lo contrario, la Cuarta Transformación avanzará dando palos de ciego, con una curva de aprendizaje demasiado elevado.

Al menos en seguridad, parece le están entendiendo cómo actuar para alcanzar mejores escenarios a favor de Chiapas: dejaron de verse como adversarios, apartaron la agenda política personal y superaron la desconfianza con la que estas tres instancias trabajaron durante los últimos 12 años, sin resultados y sin efectividad; ahora sólo falta que actúen en todos los temas que hay con la misma severidad de aplicación de la ley.

Y no hay nada mejor que el ejemplo, porque en medio ambiente y campo, han adoptado la misma estrategia de sumar fuerzas y capacidades en el nivel de gobierno intermedio, para poder pedirle a la federación la suma de recursos, experiencias y capacidad técnica y, hacia el nivel municipal, el suficiente poder para orientarlos a los temas relevantes y que muchas veces los alcaldes lo ven como una moda sexenal, como un “término de un sólo uso”, cuando el cambio climático y la seguridad pública, son ejes centrales de la vida en sociedad.


BASE DE DATOS

Sólo queda la invasión Zapata, al norte oriente de Tuxtla, para declarar “liberado” de ocupaciones ilegales el territorio comprendido dentro del polígono del parque nacional Cañón del Sumidero, confirmó el propio gobernador Rutilio Escandón Cadenas.

Falte lo que falte, pero 40 años después desde que comenzó la presión de la mancha urbana al más reconocido de los íconos turísticos de Chiapas a nivel mundial, hoy se está más cerca del principio de respeto a las leyes y al medio ambiente, que se logró con voluntad política, con ganas de hacer las cosas, con menos discurso y más acción.***

Por cierto, esta administración retomará el proyecto Chicoasén II, la quinta presa sobre el río Grijalva y una obra de infraestructura que producirá suficiente energía eléctrica para abastecer a Tuxtla Gutiérrez y a otras ciudades principales del país.

Desde esa nueva central hidroeléctrica saldrá, en cuestión de siete minutos, la electricidad que se necesite en cualquier punto estratégico de México; aunque, ojo, retomar el proyecto pasa por una revisión exhaustiva y obligatoria de responsables directos en el quebranto que llevó a dejar tirada la obra y llevar ante la autoridad a varios funcionarios de la Conagua y de la Semarnat.***

Chiapas necesita del uso de nuevas tecnologías en materia de seguridad pública: así como fueron “novedosas” las cámaras de vigilancia a finales de los 80’s y principios de los 90’s y terminaron por ser un recurso valioso para la prevención, hoy que el SESP propone usar drones de vigilancia aérea que “patrullen” desde el aire y refuercen la acción de la policía en tierra, no es más que la confirmación de un escenario real al que ya se llegó, al que se debe uno habituar y reconocer que los robots han modificado el entorno en todos los ámbitos, además de reducir costos y que en el contexto actual de migración y crisis de inseguridad al sur del país, se tornan necesarios.***


Correo: ramirezirma77@hotmail.com

Facebook: irmaramirez.mx

Twitter: @irmajaque


DESTACADO

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