/ jueves 20 de febrero de 2020

¿Qué diablos pasa?

Los nombres de Jarid, Ingrid y Fátima son los que están más frescos en el imaginario colectivo mexicano; sin embargo, la lista podría ser gigante sin tomamos como referencia datos oficiales que indican que al día 10 mujeres son asesinadas en el país y los casos de feminicidios se incrementaron un 137 por ciento en los últimos años.


Son feminicidios porque se trata de mujeres que perdieron la vida por su condición de ser mujer o porque provenían de una cadena de violencia que derivó en su asesinato.

No perdieron la vida en un asalto fortuito, en un atraco bancario, en un percance vehicular, por ejemplo, sino a manos de uno o más hombres que abusaron de su fuerza.

Lo más terrible, muchos de estos casos ocurren en el entorno más cercano: la familia y el hogar.

El esposo, el papá, el hermano, el abuelo y otros parientes cercanos suelen ser quienes cometen todo tipo de violencia contra la mujer, aunque en los últimos años muchos de los casos terminan en feminicidios.

¿Será que han aumentado los casos o es que ahora se conocen más, sobre todo con la velocidad que corren en el Internet y redes sociales las noticias malas?

¿Será que ahora se violenta más a la mujer o es que ahora ellas conocen mejor sus derechos y han decidido no quedarse calladas, además de que la doble función, de mamá y de trabajadora, también incide?

¿Será que los homicidios de mujeres y feminicidios tienen color partidista o ideología?

¿Son propiciados por esa derecha que se sirvió con la cuchara grande y marginó a millones de mexicanos que siguen hundidos en la pobreza?

¿En verdad es la pobreza la causante de toda esa degradación social que lleva a una pareja, tal es el caso de Fátima en la CDMX, a secuestrarla y presuntamente asesinarla o entregarla a sus verdugos?

¿Es la pérdida de valores de una sociedad sumida en el consumismo a la que no le importa nada con tal de tener la mejor ropa, los mejores zapatos, el mejor teléfono celular o el auto último modelo, la causa de todo? ¿Qué diablos pasa…?


EL HOGAR O LA ESCUELA

La pregunta es la de siempre: ¿qué es primero, el huevo o la gallina?

¿Quién tiene la principal responsabilidad en la prevención de conductas violentas: el hogar o la escuela?

Evidentemente somos los padres de familia los primeros obligados en no alentar las conductas violentas de los que hoy son niños y después serán adultos; las que sean.

Los varones, en una tremenda modernidad en la que existe mayor acceso a todo, debemos ser los primeros en mitigar esa idea machista que por décadas predominó y que era vista como algo normal.

Pero también las madres de familia son responsables de formar buenos varones, los hombres del futuro, no haciendo diferencias y evitando educar con la idea de que ellos son superiores a ellas. ¡Sírvele a tu hermano! ¡Sírvele a tu papá! ¡No seas maricón! ¡Pareces niñita!

Quizá aún estemos a tiempo de corregir conductas que en un futuro se pueden transformar en hechos violentos…


MALAS CONDUCTAS

El jueves, presuntos normalistas vandalizaron oficinas educativas. Llegaron con el sello de la casa: encapuchados y a bordo de camiones de lo que queda del Conejobús, en Tuxtla Gutiérrez.

No podemos afirmar que fueron ellos porque se cubrieron el rostro, pero todo indica que se trató de normalistas que están tratando de provocar a la autoridad.

Además, no es la primera vez ni la última que actúan de esa manera.

Ahora que hablamos de la función de la escuela y la familia. Tendrían que ser las mismas instituciones educativas que forman a los futuros maestros, quienes no admitieran estas conductivas que rayan en lo delictivo.

Tendrían que ser los mismos padres de familia quienes exijan a sus hijos dedicarse a lo que son enviados a las escuelas: a estudiar y formarse para el trabajo.

Como dijimos esta semana, desde que ocurrió el operativo de desalojo contra normalistas de la Mactumatzá el domingo pasado: ¿acaso alguien está queriendo mecer la cuna y dejar mal parada a la autoridad estatal, quien solamente ha cumplido con aplicar el Estado de Derecho?


www.ensaladadegrillos.com

Facebook: @EnsaladadeG

Twitter: @EnsaladadeG

Los nombres de Jarid, Ingrid y Fátima son los que están más frescos en el imaginario colectivo mexicano; sin embargo, la lista podría ser gigante sin tomamos como referencia datos oficiales que indican que al día 10 mujeres son asesinadas en el país y los casos de feminicidios se incrementaron un 137 por ciento en los últimos años.


Son feminicidios porque se trata de mujeres que perdieron la vida por su condición de ser mujer o porque provenían de una cadena de violencia que derivó en su asesinato.

No perdieron la vida en un asalto fortuito, en un atraco bancario, en un percance vehicular, por ejemplo, sino a manos de uno o más hombres que abusaron de su fuerza.

Lo más terrible, muchos de estos casos ocurren en el entorno más cercano: la familia y el hogar.

El esposo, el papá, el hermano, el abuelo y otros parientes cercanos suelen ser quienes cometen todo tipo de violencia contra la mujer, aunque en los últimos años muchos de los casos terminan en feminicidios.

¿Será que han aumentado los casos o es que ahora se conocen más, sobre todo con la velocidad que corren en el Internet y redes sociales las noticias malas?

¿Será que ahora se violenta más a la mujer o es que ahora ellas conocen mejor sus derechos y han decidido no quedarse calladas, además de que la doble función, de mamá y de trabajadora, también incide?

¿Será que los homicidios de mujeres y feminicidios tienen color partidista o ideología?

¿Son propiciados por esa derecha que se sirvió con la cuchara grande y marginó a millones de mexicanos que siguen hundidos en la pobreza?

¿En verdad es la pobreza la causante de toda esa degradación social que lleva a una pareja, tal es el caso de Fátima en la CDMX, a secuestrarla y presuntamente asesinarla o entregarla a sus verdugos?

¿Es la pérdida de valores de una sociedad sumida en el consumismo a la que no le importa nada con tal de tener la mejor ropa, los mejores zapatos, el mejor teléfono celular o el auto último modelo, la causa de todo? ¿Qué diablos pasa…?


EL HOGAR O LA ESCUELA

La pregunta es la de siempre: ¿qué es primero, el huevo o la gallina?

¿Quién tiene la principal responsabilidad en la prevención de conductas violentas: el hogar o la escuela?

Evidentemente somos los padres de familia los primeros obligados en no alentar las conductas violentas de los que hoy son niños y después serán adultos; las que sean.

Los varones, en una tremenda modernidad en la que existe mayor acceso a todo, debemos ser los primeros en mitigar esa idea machista que por décadas predominó y que era vista como algo normal.

Pero también las madres de familia son responsables de formar buenos varones, los hombres del futuro, no haciendo diferencias y evitando educar con la idea de que ellos son superiores a ellas. ¡Sírvele a tu hermano! ¡Sírvele a tu papá! ¡No seas maricón! ¡Pareces niñita!

Quizá aún estemos a tiempo de corregir conductas que en un futuro se pueden transformar en hechos violentos…


MALAS CONDUCTAS

El jueves, presuntos normalistas vandalizaron oficinas educativas. Llegaron con el sello de la casa: encapuchados y a bordo de camiones de lo que queda del Conejobús, en Tuxtla Gutiérrez.

No podemos afirmar que fueron ellos porque se cubrieron el rostro, pero todo indica que se trató de normalistas que están tratando de provocar a la autoridad.

Además, no es la primera vez ni la última que actúan de esa manera.

Ahora que hablamos de la función de la escuela y la familia. Tendrían que ser las mismas instituciones educativas que forman a los futuros maestros, quienes no admitieran estas conductivas que rayan en lo delictivo.

Tendrían que ser los mismos padres de familia quienes exijan a sus hijos dedicarse a lo que son enviados a las escuelas: a estudiar y formarse para el trabajo.

Como dijimos esta semana, desde que ocurrió el operativo de desalojo contra normalistas de la Mactumatzá el domingo pasado: ¿acaso alguien está queriendo mecer la cuna y dejar mal parada a la autoridad estatal, quien solamente ha cumplido con aplicar el Estado de Derecho?


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