/ jueves 30 de enero de 2020

Que Dios nos agarre confesados

Los que vivimos “en carne propia” la epidemia de la influenza del H1N1, en 2009, sabemos lo terrible que puede ser un virus cuando se aloja en el cuerpo de un ser humano, cuyas defensas no están listas para enfrentarlo porque lo desconocen.


Por eso es tan importante, después del chacoteo de los memes y las bromas, tomar en serio el tema preventivo ante la aparición del nuevo virus denominado “coronavirus”.

Hace 11 años, en unas cuantas semanas aprendimos a utilizar cubrebocas, a lavarnos mejor las manos, a usar gel antibacterial y hasta usar el antebrazo al estornudar. Lo malo es que una década después ya bajamos la guardia y aquellos controles en las escuelas, apenas están en la memoria de unos cuantos.

Una vez que la Organización Mundial de la Salud ha decretado una alerta internacional por el coronavirus, surgido en la provincia china de Wohan, tendremos que desempolvar esas medidas preventivas y que Dios nos agarre confesados…


APRENDAMOS DE LO VIVIDO

A lo largo de la historia ha habido varias epidemias que mermaron la población mundial, y lo sucedido en 2009 es lo más cercano que tenemos a la época en la que vivimos, en México y en Chiapas.

Ahora las noticias vuelan más rápido, pero también las enfermedades. Resulta más común que la gente viaje a países tan lejanos a nuestra realidad como China y se convierta en un foco de propagación.

Además, quién nos garantiza que por los más de 190 puntos de internamientos formales, además de cientos de informales de nuestra frontera mexicana con Centroamérica, no llegará alguien enfermo.

Claro, es muy complicado porque la nueva enfermedad se manifiesta pronto; sin embargo, la gran movilidad que existe siempre significará un riesgo para todos, especialmente si nos tiramos en la hamaca.

Por eso debemos volver al pasado reciente y aprender de la experiencia vivida en 2009, cuando todos estábamos incrédulos ante la entonces nueva enfermedad, H1N1, pero una vez que se supo cuál era la realidad entramos en pánico.

Se acabaron los cubrebocas que, por cierto, sirven muy poco para la nueva enfermedad, de acuerdo a los primeros que se tienen.

Se acabó el gel antibacterial en las farmacias y no faltó el que hizo negocio de una emergencia.

En Chiapas, el doctor Adrián Pérez Vargas fue removido del cargo de Secretario de Salud pues la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomendó que al frente de la dependencia debería estar un epidemiólogo. La responsabilidad recayó en el doctor James Gómez Montes, a quien le tocó bailar con la más fea, igual que al titular federal del ramo, José Ángel Córdova Villalobos.

Los hospitales estaban a tope y a pesar del esfuerzo que los especialistas realizaron, lo cierto es que se sabía poco respecto a cómo atacar una enfermedad viral que al final dejó un saldo de al menos 36 defunciones en Chiapas.

Por eso insistimos en que, las autoridades, pero sobre todo la población no debemos “dormirnos en los laureles” porque esta nueva enfermedad, cuyo origen todavía no es muy claro, llegará tarde o temprano a nuestro país. Que Dios nos agarre confesados.


ALERTA INTERNACIONAL

La noticia de los últimos ha sido la aparición del nuevo virus, el cual se ha expandido a unos 19 países y contagiado a unas ocho mil personas.

A pesar de que la mayoría de los decesos y contagios se han contabilizado en China, 99 por ciento, donde incluso se rumora que las cifras podrían estar siendo “escondidas”, la OMS terminó por decretar una alerta internacional por un virus totalmente nuevo y por ello, desconocido.

Volvemos al principio de nuestro texto, a los primeros que nos toca cuidarnos es a nosotros. Un buen paso es informarse correctamente, en fuentes confiables como las autoridades de Salud y dejar de andar difundiendo información falsa.

La OMS expresó su preocupación porque, como siempre, y ahí entramos nosotros, los países en desarrollo son los más vulnerables. Que Dios nos agarre confesados…


DESTACADO

Hace 11 años, en unas cuantas semanas aprendimos a utilizar cubrebocas, a lavarnos mejor las manos, a usar gel antibacterial y hasta usar el antebrazo al estornudar. Lo malo es que una década después ya bajamos la guardia y aquellos controles en las escuelas, apenas están en la memoria de unos cuantos


La OMS expresó su preocupación porque, como siempre, y ahí entramos nosotros, los países en desarrollo son los más vulnerables


www.ensaladadegrillos.com

Facebook: @EnsaladadeG

Twitter: @EnsaladadeG

Los que vivimos “en carne propia” la epidemia de la influenza del H1N1, en 2009, sabemos lo terrible que puede ser un virus cuando se aloja en el cuerpo de un ser humano, cuyas defensas no están listas para enfrentarlo porque lo desconocen.


Por eso es tan importante, después del chacoteo de los memes y las bromas, tomar en serio el tema preventivo ante la aparición del nuevo virus denominado “coronavirus”.

Hace 11 años, en unas cuantas semanas aprendimos a utilizar cubrebocas, a lavarnos mejor las manos, a usar gel antibacterial y hasta usar el antebrazo al estornudar. Lo malo es que una década después ya bajamos la guardia y aquellos controles en las escuelas, apenas están en la memoria de unos cuantos.

Una vez que la Organización Mundial de la Salud ha decretado una alerta internacional por el coronavirus, surgido en la provincia china de Wohan, tendremos que desempolvar esas medidas preventivas y que Dios nos agarre confesados…


APRENDAMOS DE LO VIVIDO

A lo largo de la historia ha habido varias epidemias que mermaron la población mundial, y lo sucedido en 2009 es lo más cercano que tenemos a la época en la que vivimos, en México y en Chiapas.

Ahora las noticias vuelan más rápido, pero también las enfermedades. Resulta más común que la gente viaje a países tan lejanos a nuestra realidad como China y se convierta en un foco de propagación.

Además, quién nos garantiza que por los más de 190 puntos de internamientos formales, además de cientos de informales de nuestra frontera mexicana con Centroamérica, no llegará alguien enfermo.

Claro, es muy complicado porque la nueva enfermedad se manifiesta pronto; sin embargo, la gran movilidad que existe siempre significará un riesgo para todos, especialmente si nos tiramos en la hamaca.

Por eso debemos volver al pasado reciente y aprender de la experiencia vivida en 2009, cuando todos estábamos incrédulos ante la entonces nueva enfermedad, H1N1, pero una vez que se supo cuál era la realidad entramos en pánico.

Se acabaron los cubrebocas que, por cierto, sirven muy poco para la nueva enfermedad, de acuerdo a los primeros que se tienen.

Se acabó el gel antibacterial en las farmacias y no faltó el que hizo negocio de una emergencia.

En Chiapas, el doctor Adrián Pérez Vargas fue removido del cargo de Secretario de Salud pues la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomendó que al frente de la dependencia debería estar un epidemiólogo. La responsabilidad recayó en el doctor James Gómez Montes, a quien le tocó bailar con la más fea, igual que al titular federal del ramo, José Ángel Córdova Villalobos.

Los hospitales estaban a tope y a pesar del esfuerzo que los especialistas realizaron, lo cierto es que se sabía poco respecto a cómo atacar una enfermedad viral que al final dejó un saldo de al menos 36 defunciones en Chiapas.

Por eso insistimos en que, las autoridades, pero sobre todo la población no debemos “dormirnos en los laureles” porque esta nueva enfermedad, cuyo origen todavía no es muy claro, llegará tarde o temprano a nuestro país. Que Dios nos agarre confesados.


ALERTA INTERNACIONAL

La noticia de los últimos ha sido la aparición del nuevo virus, el cual se ha expandido a unos 19 países y contagiado a unas ocho mil personas.

A pesar de que la mayoría de los decesos y contagios se han contabilizado en China, 99 por ciento, donde incluso se rumora que las cifras podrían estar siendo “escondidas”, la OMS terminó por decretar una alerta internacional por un virus totalmente nuevo y por ello, desconocido.

Volvemos al principio de nuestro texto, a los primeros que nos toca cuidarnos es a nosotros. Un buen paso es informarse correctamente, en fuentes confiables como las autoridades de Salud y dejar de andar difundiendo información falsa.

La OMS expresó su preocupación porque, como siempre, y ahí entramos nosotros, los países en desarrollo son los más vulnerables. Que Dios nos agarre confesados…


DESTACADO

Hace 11 años, en unas cuantas semanas aprendimos a utilizar cubrebocas, a lavarnos mejor las manos, a usar gel antibacterial y hasta usar el antebrazo al estornudar. Lo malo es que una década después ya bajamos la guardia y aquellos controles en las escuelas, apenas están en la memoria de unos cuantos


La OMS expresó su preocupación porque, como siempre, y ahí entramos nosotros, los países en desarrollo son los más vulnerables


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