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DEBATE PROFUNDO

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Ante el presidente Enrique Peña Nieto, la doctora Julia Carabias, al recibir la Medalla de Honor “Belisario Domínguez”, que le otorgó el Senado de la República, se refirió a la Ley de Seguridad Interior y se pronunció por abrir un debate profundo e incluyente “que permita encontrar una salida que reconozca la labor realizada por las Fuerzas Armadas, intente recuperar la seguridad y revertir la espiral de violencia en el país así como incluir la procuración civil de justicia para fortalecer la democracia, la seguridad pública y el Estado de derecho, todo ello en concordancia con lo establecido por la Constitución”.

La Medalla “Belisario Domínguez” fue instituida en 1953 en el gobierno del presidente Adolfo Ruiz Cortines “para premiar a los hombres y mujeres mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia o sus virtudes en grado eminente como servidores de la patria o de la humanidad”.

La doctora Carabias es bióloga, una científica de altos méritos que se ha encargado con tesón de la defensa del medio ambiente y de la preservación de los recursos naturales del país, una labor que ha realizado de manera eminente en Chiapas en la selva Lacandona.

Es una mujer que en el acto solemne donde fue homenajeada puso de manifiesto su sentir sobre esa Ley de Seguridad Interior que ha despertado desasosiego en la sociedad y preocupación a organizaciones internacionales y a organismos no gubernamentales defensores  de los derechos humanos.

La ONU, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Amnistía Internacional, la Coparmex y tantas valiosas opiniones de la intelectualidad nacional e internacional, han advertido el riesgo que corren los derechos humanos al otorgar al ejército facultades policíacas en el ámbito nacional.

Es una ley que por su importancia y consecuencias, debió someterse, como propone la doctora Carabias, a un profundo e incluyente debate sin que corriera prisa su aprobación como lo hizo la Cámara de Diputados que ha perdido toda conciencia de independencia y autonomía, para plegarse al interés el Ejecutivo como si fuera parte accesoria de él. Allí lo que se da es la reunión de dos poderes en uno solo, en pugna con los mandatos  constitucionales.

También podría tener implicaciones políticas en las elecciones federales que se avecinan y sería deplorable hasta la ignominia, que alguien involucrara a miembros del Ejército en paráfrasis de fraudes electorales.

Ahora la prisa por la aprobación corre de parte del Senadocuando de allí debería provenir el rechazo o someter la ley a ese debate profundo que propone la doctora Carabias, para que sea el pueblo el que decide y no sus nada leales representantes, llamados diputados.

COLOFÓN.- La Caravana de Madres Migrantes llegó a San Cristóbal de Las Casas y allí dijeron que emprenden la búsqueda de sus seres queridos estimuladas por la esperanza y el amor que les profesan y que “poco esperan del tibio apoyo del gobierno”.

Bueno, el gobierno no se inmiscuye directamente en la búsqueda pero sí otorga las facilidades para que las madres puedan acceder a los penales en la localización de sus hijos además de que les otorga las garantías necesarias para que puedan transitar con seguridad.

 “Cuando empezamos hace 13 años –dicen las madres– éramos dos o tres personas, ahora nos valemos solas con presencia política en nuestros países; la Caravana ha servido para fomentar la organización comunitaria”.