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No al reciclaje gubernamental

  • Café Avenida

Los que no estuvieron del lado correcto de la historia, andan preocupados por hacerse los indispensables a los nuevos ojos de quien dirigirá el destino de Chiapas los próximos seis años y es que no es tan fácil trasmutar afectos y sobre todo lealtades, cuando ante un proceso electoral permanecieron inertes y en espera de instrucciones.

 

Hoy la amnesia ha cundido a Chiapas y en este tenor el “Sansorazo” (entiéndase acto por el cual Layda Sansores besa la mano de AMLO para que no se olvide de ella en su próxima administración) se aplicado en todas las áreas a nivel estatal, cuando antes ser de morena significaba el ser pestífero, sin cuadros reales, el partido que refugiaba a todos quienes tenían una aspiración y su partido no los beneficiaba, para ser un Movimiento que ahora da estatus, que da renombre, que tiene relevancia, porque además de ganar en este proceso histórico hizo historia, siendo parte de la cuarta transformación, por eso ahora nadie quiere quedarse fuera.

“Al ser un partido ganador Movimiento Regeneración Nacional (Morena) son la clase política que igualar, por ello todos presentan sus mejores cartas credenciales y hacen lo posible por virar la mirada de los nuevos gobernantes”.- Lo malo es que las apuestas no fueron las correctas y a pesar de que se pretende una continuidad, mal haría el nuevo gobernador de Chiapas con el reciclaje gubernamental, los cuales muchos estarán porque también contendieron para un cargo de elección popular o muchos fueron beneficiados, acomodados como la edil jiquipilteca con licencia, quien llegó de último momento bajo una lista de representación proporcional bajo las siglas del Partido Podemos Mover a Chiapas, siendo ella Verde Ecologista en toda su administración, hoy ha sido premiada con una curul y qué decir que también Fernando Castellanos y hasta su señora esposa han sido acomodados a conveniencia, uno a nivel federal y otra local en base en el trabajo hecho como eje distractor que dividió el voto a favor de la candidatura común. Todo esto habrá que tener en cuenta ya que no quiere decir que todos los talentos que impulso Maveco tengan buenas cuentas que entregar, para ser reconocidos e impulsados nuevamente en esta administración.

No toda la gente que acompaña a nuestro actual gobernador tiene que irse, pero algunos tienen la habilidad de presentarse donde no les llaman, recurriendo a una diplomacia disfrazada, que mediáticamente los posicione y los haga indispensables, ahora que el gobernador electo está formando lo que será su gabinete del cual se tienen muchas expectativas.

Y es que muchos ya se hacían perpetuándose en los puestos de gobierno que hoy no tienen nada seguro, la clase política chiapaneca emigró casi por completo a puestos federales y los que quedaron entre diputaciones y alcaldías son nuevos cuadros, por lo que ahora toca encontrar a las personas más talentosas con grados académicos para que ellos si puedan servir a Chiapas. Lo anterior emulando a nuestro presidente electo quien sin duda al formar su gabinete está buscando lo mejor en cada ramo para desempeñar un buen papel en este gobierno y como parte de la transición.

Sabemos que Rutilio Escandón Cadenas, es un hombre de lealtades, pero debe serlo solo con su gente cercana, quitarse de una vez por todas lo que no necesita y hacer un gobierno diferente, así la gente reconocerá y legitimará su gobierno; esto no debe ser fácil, pero tampoco es imposible y sabemos que habrá cambios radicales, que esperemos sean para bien de Chiapas y de México.

Finalmente: “López Obrador, al ser el primer presidente nacido en una entidad sureña, conoce los problemas de Chiapas, el cual padece desde hace siglos la paradoja de ser una región con riquezas naturales y cuya población vive en la pobreza por una inadecuada distribución del ingreso”, lo dijo Rutilio Escandón Cadenas. Recuerde No es Nada Personal.

 

cafetomana2014@outlook.com

 

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No toda la gente que acompaña a nuestro actual gobernador tiene que irse, pero algunos tienen la habilidad de presentarse donde no les llaman, recurriendo a una diplomacia disfrazada, que mediáticamente los posicione y los haga indispensables