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Victoriano Huerta vs. Belisario Domínguez

 

 Hace 114 años un senador chiapaneco llamado Belisario Domínguez Palencia, desde la tribuna más alta de la nación, con valor cívico y con vergüenza personal, denunció los crímenes del usurpador Victoriano Huerta, apostó por el camino del ejercicio irrestricto de la libertad de expresión y pagó con su vida la entereza de su convicción democrática.

Hoy, más de un siglo después, la sociedad mexicana vuelve a vivir un escenario que no sólo amenaza, sino que además atenta de nuevo contra el valor de la palabra libre, que no está de más reiterar en estas horas, defendiera el ilustre chiapaneco al marcar dos rutas que son irreconciliables: ser herederos del usurpador Huerta o en cambio honrar la memoria y el legado de un hombre que, como Belisario Domínguez, no pudo frenar la violencia del crimen ni el estruendo de las balas.

El asesinato cometido apenas este lunes, que acabó con la vida del acreditado periodista Javier Valdez Cárdenas en Culiacán, Sinaloa, afuera de la sede del semanario Río Doce, que fundara hace catorce años, sin duda alguna es uno de los más duros golpes contra la libertad de expresión, pero esencialmente resulta un atentado contra la democracia mexicana.

Son ya seis periodistas asesinados tan sólo este año en México, y no podemos permitir que este referente nos siga ubicando como una de las naciones más peligrosas del orbe en el quehacer de mantener informada a la población. Estos lamentables sucesos nos abren el espacio para reflexionar, recuperar y traer hasta nuestro presente aquellas lecciones que nuestra historia nos ha arrojado y que debemos tener siempre en cuenta.

Quienes somos demócratas por pensamiento y acción no podemos permanecer indiferentes y mucho menos permitir que el periodismo y la libertad de expresión, sigan siendo vulnerados y mucho menos violentados.

Y esto es un mensaje muy claro que traza la hoja de ruta que debemos seguir para fortalecer el marco de las libertades que impulsa y fortalece a nuestra democracia, porque no sólo resulta un agravio contra el ejercicio profesional del periodismo, sino que además es un atentado que lacera a la sociedad completa en su certidumbre y tranquilidad, necesarias para preservar una convivencia armónica y productiva, que no debemos permitir se nos escurra entre las manos como si fuera un puñado de granos de arena.

La historia, la gran enseñante de la vida, nos manda a conocerla por dos grandes razones. La primera, para no repetirla como farsa, y la segunda, como tragedia. Hoy en nuestro país pareciera que esa lección se nos ha olvidado.

Hace 114 años, todos los miembros del Senado de la República hicieron un llamado a la nación para reunirse, defender y dar garantías inmediatas a quienes son perseguidos por hacer uso de la palabra libre; paradójicamente la nación se ha reunido de nuevo a raíz de estos hechos,urgidos en la necesidad de buscar nuevamente una estrategia que renueve las garantías de todo aquel que quiera hablar con la verdad.

Personalmente estoy convencido que tanto el gobierno federal como los gobiernos estatales deben sumar esfuerzos para cerrarle de una vez por todas el paso al crimen y a la impunidad, ese abyecto y perverso binomio que ha puesto en riesgo, como nunca antes en México, no sólo al ejercicio de un derecho fundamental como es la libertad de expresión, sino la democracia misma como el valor de nuestra vida social.

Hoy más que nunca nos queda claro que la agenda de nuestro país en este tema fundamental, ya no admite excusas. Exige el camino de la justicia y de la verdad, para no dejar más sombras y exponer a la luz de la realidad la verdadera situación por la que pasa el ejercicio del periodismo, para dar protección y seguridad a los profesionales de este oficio, espejo de nuestro acontecer.

Nunca más Victoriano Huerta contra Belisario Domínguez. Qué tal si a cambio hacemos valer la máxima del paladín de la libertad de expresión y hacemos nuestro su reto: “Si cada mexicano hiciera lo que le corresponde, la Patria estaría salvada”. Esa debe ser la apuesta de sociedad y gobiernos.

 

*Analista político y consultor gubernamental

FRANCISCO CRUZ VELA