/ viernes 10 de agosto de 2018

Denuncian abusos en este regreso a clases

  • Al 48% de los padres les exigen acudir a ciertosnegocios; además, escuelas no facturan ventas

La Asociación de Libreros del Estado de Chiapaspidió a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), actuarcontra las escuelas públicas y privadas de nivel básico quecometen arbitrariedades en este regreso a clases.

El presidente del gremio, Julio César Sánchez, dijoque al encargar un libro algunas instituciones sólo proporcionansu título, mas no información adicional como edición, autor,códigos o el número internacional estandarizado.

“Sin esas características, la probabilidad dellevar a cabo una adquisición errónea es alta. Esta es unatáctica que emplean los centros educativos para orillar a tutores,madres y padres de familia a hacerse del material en el mismoplantel”, afirmó.

Con el mismo fin, aseveró, algunas escuelas faltan asu obligación de entregar la lista de útiles y libros. Además,algunas instituciones educativas no expiden comprobantes fiscalesdigitales por internet por servicios prestados o productosvendidos. Por ende, los oferentes no pagan impuestos por esastransacciones.

Esa actitud mezquina de los centros de enseñanza enesta temporada es cada vez más frecuente. “Hay trucos en los quela Profeco debe estar muy al ras en la supervisión” opinó.

Un estudio de la Profeco de 2017 determinó que en elpaís las tiendas de autoservicio y las papelerías de mayoreo ytradicionales, fueron las principales fuentes de abastecimiento deútiles y libros para educandos del sistema básico de una escuelapública. La situación fue replicada para estudiantes depreescolar, primaria y secundaria en el régimen particular, aunquecon la sustitución de las papelerías tradicionales por lospropios planteles escolares.

“Al 35 por ciento de tutores, madres y padres defamilia que tienen alumnos en primarias de paga les sugirieron,pidieron o exigieron comprar libros de texto con un ciertoproveedor, proporción que sube a 48 por ciento cuando hablamos desecundarias. Asimismo, entre 20 y 27 por ciento de los tutores,madres y padres de familia que tienen educandos en centros deenseñanza de nivel básico privados les sugirieron, pidieron oexigieron adquirir los útiles en ciertos lugares, tasa que oscilaentre 0.5 por ciento y 4.4 por ciento cuando la institución espública”, destacó.

La comercialización deinsumos de esta temporada tendrá su pico entre la última quincenade julio y la primera de agosto, para educandos del sistema básicoadscritos a un jardín de niñas y niños, primaria o secundariaprivado; y entre la segunda mitad de agosto y la primera deseptiembre, para estudiantes de alguna de esas escuelas delrégimen público.

  • Al 48% de los padres les exigen acudir a ciertosnegocios; además, escuelas no facturan ventas

La Asociación de Libreros del Estado de Chiapaspidió a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), actuarcontra las escuelas públicas y privadas de nivel básico quecometen arbitrariedades en este regreso a clases.

El presidente del gremio, Julio César Sánchez, dijoque al encargar un libro algunas instituciones sólo proporcionansu título, mas no información adicional como edición, autor,códigos o el número internacional estandarizado.

“Sin esas características, la probabilidad dellevar a cabo una adquisición errónea es alta. Esta es unatáctica que emplean los centros educativos para orillar a tutores,madres y padres de familia a hacerse del material en el mismoplantel”, afirmó.

Con el mismo fin, aseveró, algunas escuelas faltan asu obligación de entregar la lista de útiles y libros. Además,algunas instituciones educativas no expiden comprobantes fiscalesdigitales por internet por servicios prestados o productosvendidos. Por ende, los oferentes no pagan impuestos por esastransacciones.

Esa actitud mezquina de los centros de enseñanza enesta temporada es cada vez más frecuente. “Hay trucos en los quela Profeco debe estar muy al ras en la supervisión” opinó.

Un estudio de la Profeco de 2017 determinó que en elpaís las tiendas de autoservicio y las papelerías de mayoreo ytradicionales, fueron las principales fuentes de abastecimiento deútiles y libros para educandos del sistema básico de una escuelapública. La situación fue replicada para estudiantes depreescolar, primaria y secundaria en el régimen particular, aunquecon la sustitución de las papelerías tradicionales por lospropios planteles escolares.

“Al 35 por ciento de tutores, madres y padres defamilia que tienen alumnos en primarias de paga les sugirieron,pidieron o exigieron comprar libros de texto con un ciertoproveedor, proporción que sube a 48 por ciento cuando hablamos desecundarias. Asimismo, entre 20 y 27 por ciento de los tutores,madres y padres de familia que tienen educandos en centros deenseñanza de nivel básico privados les sugirieron, pidieron oexigieron adquirir los útiles en ciertos lugares, tasa que oscilaentre 0.5 por ciento y 4.4 por ciento cuando la institución espública”, destacó.

La comercialización deinsumos de esta temporada tendrá su pico entre la última quincenade julio y la primera de agosto, para educandos del sistema básicoadscritos a un jardín de niñas y niños, primaria o secundariaprivado; y entre la segunda mitad de agosto y la primera deseptiembre, para estudiantes de alguna de esas escuelas delrégimen público.