/ jueves 28 de marzo de 2019

Incendios arrasan con los insectos

Son lo que tienen menos movilidad para desplazarse en grandes distancias

Los insectos son el primer el grupo exterminado en una quema forestal, pues habitan desde las raíces, hasta la última hoja de los árboles, situación que afecta a todos los animales, porque también son los primeros en la cadena alimenticia de la fauna silvestre, afirma Abenamar Pozo Villanueva, biólogo y excurador de aves en el Zoológico Miguel Álvarez del Toro.

Explica que existen tres tipos de incendios: el copar, tipo de fuego que rara vez toca el suelo, por lo que se extiende de copa en copa; el suelo, donde las llamas están en la superficie del bosque quemando el sotobosque y la flora existente, además de producir la huida de los animales.

Por último, está el de subsuelo, el cual es el más difícil de detectar y de apagar, ya que quema las raíces y otra materia orgánica. Por la escasa cantidad de oxígeno, apenas provoca llamas, lo que complica aún más la labor de exterminarlo.

En todos ellos los bichos son los que mueren más, ya que tienen menos movilidad para desplazarse en grandes distancias, cuyo grupo es más numeroso.



Independientemente de que sea selva, pastizal, bosque, o el tipo de deflagración, el impacto siempre será severo para la fauna, pues hay nidos y huevos; afecta la reproducción y la recuperación, sin la mano del hombre tarde de 50 a cien años para que se recupere el área dañada.

“Si un árbol cae por un incendio, el daño es letal, en ellos descansan las aves, guardan comida, anidan, prácticamente es su hogar y al destruir su hábitat provocamos que las especies estén en un desequilibrio de individuos en la población animal, muchos de ellos al filo de la extinción”, asegura Pozo Villanueva, quien también fue Inspector de Recursos Naturales en la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales.

“Sin duda que la fauna más afectada son los insectos, es el grupo más amplio y diverso, el primer eslabón en importancia de la cadena alimenticia; un árbol que se quema no da sombra, no transforma oxígeno, hay desequilibrio en la erosión, provocada por el sol, agua, aire y las lluvias, y sólo es una parte de las consecuencias”, puntualiza el biólogo.

Otras de las secuelas son a las aves migratorias que en Chiapas arriban, sea de paso o permanente, ya que más de cinco mil especies en los meses de septiembre a marzo, provenientes del polo sur y norte; como son los colibríes, gorriones, variedades acuáticas, halcones, águilas, gavilanes, golondrinas y calandrias, que viajan por todo el pacifico, desde Tierra de Fuego.



“Lo que deberíamos hacer es evitar el fuego en toda actividad, no quemar nada orgánico, el fuego sólo retrasa los beneficios naturales, acelera el efecto invernadero, genera carbono, erosiona la tierra y evapora la humedad del subsuelo”, especifica Pozo Villanueva.

Así también, se deteriora la micro fauna, encargada de elevar la calidad y fertilidad de la tierra, y que al ser destruida provoca repercusiones hasta en los mantos friáticos.

Por último, señaló que lo ideal es no usar el fuego en las parcelas, ganadería y en el manejo de animales, “nos estamos autodestruyendo, ya hay un desequilibrio en toda la diversidad, en todos los niveles, no llueve, hay frio y hay escasez de agua; debemos empezar ya a hacer bien las cosas”.

Los insectos son el primer el grupo exterminado en una quema forestal, pues habitan desde las raíces, hasta la última hoja de los árboles, situación que afecta a todos los animales, porque también son los primeros en la cadena alimenticia de la fauna silvestre, afirma Abenamar Pozo Villanueva, biólogo y excurador de aves en el Zoológico Miguel Álvarez del Toro.

Explica que existen tres tipos de incendios: el copar, tipo de fuego que rara vez toca el suelo, por lo que se extiende de copa en copa; el suelo, donde las llamas están en la superficie del bosque quemando el sotobosque y la flora existente, además de producir la huida de los animales.

Por último, está el de subsuelo, el cual es el más difícil de detectar y de apagar, ya que quema las raíces y otra materia orgánica. Por la escasa cantidad de oxígeno, apenas provoca llamas, lo que complica aún más la labor de exterminarlo.

En todos ellos los bichos son los que mueren más, ya que tienen menos movilidad para desplazarse en grandes distancias, cuyo grupo es más numeroso.



Independientemente de que sea selva, pastizal, bosque, o el tipo de deflagración, el impacto siempre será severo para la fauna, pues hay nidos y huevos; afecta la reproducción y la recuperación, sin la mano del hombre tarde de 50 a cien años para que se recupere el área dañada.

“Si un árbol cae por un incendio, el daño es letal, en ellos descansan las aves, guardan comida, anidan, prácticamente es su hogar y al destruir su hábitat provocamos que las especies estén en un desequilibrio de individuos en la población animal, muchos de ellos al filo de la extinción”, asegura Pozo Villanueva, quien también fue Inspector de Recursos Naturales en la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales.

“Sin duda que la fauna más afectada son los insectos, es el grupo más amplio y diverso, el primer eslabón en importancia de la cadena alimenticia; un árbol que se quema no da sombra, no transforma oxígeno, hay desequilibrio en la erosión, provocada por el sol, agua, aire y las lluvias, y sólo es una parte de las consecuencias”, puntualiza el biólogo.

Otras de las secuelas son a las aves migratorias que en Chiapas arriban, sea de paso o permanente, ya que más de cinco mil especies en los meses de septiembre a marzo, provenientes del polo sur y norte; como son los colibríes, gorriones, variedades acuáticas, halcones, águilas, gavilanes, golondrinas y calandrias, que viajan por todo el pacifico, desde Tierra de Fuego.



“Lo que deberíamos hacer es evitar el fuego en toda actividad, no quemar nada orgánico, el fuego sólo retrasa los beneficios naturales, acelera el efecto invernadero, genera carbono, erosiona la tierra y evapora la humedad del subsuelo”, especifica Pozo Villanueva.

Así también, se deteriora la micro fauna, encargada de elevar la calidad y fertilidad de la tierra, y que al ser destruida provoca repercusiones hasta en los mantos friáticos.

Por último, señaló que lo ideal es no usar el fuego en las parcelas, ganadería y en el manejo de animales, “nos estamos autodestruyendo, ya hay un desequilibrio en toda la diversidad, en todos los niveles, no llueve, hay frio y hay escasez de agua; debemos empezar ya a hacer bien las cosas”.

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