/ viernes 3 de mayo de 2019

Tuxtla, bastión de la precariedad laboral

En algunas actividades la informalidad en la capital llega hasta 85 por ciento

Si la economía de Chiapas está mal, el sistema productivo de Tuxtla Gutiérrez también. La capital del estado es la caja de resonancia de lo que ocurre y no ocurre en la economía de la entidad. El mercado de trabajo del municipio más poblado es el que más resiente los vaivenes del sistema productivo chiapaneco.

Mediante un reporte, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dijo que al cierre de 2018, en Tuxtla Gutiérrez 14 mil 431 personas estaban en condición de desocupación laboral, equivalente a 4.8 por ciento de su población económicamente activa (PEA). Esto la colocó junto a Veracruz como la segunda zona metropolitana de las 32 monitoreadas por el organismo con más desempleo, sólo por debajo de Villahermosa y por arriba de Durango.

El docente de la Escuela Bancaria y Comercial (EBC), Campus Chiapas, René Cruz Montalvo, informó que en los últimos tiempos comercio y servicios, las dos actividades más relevantes para el sistema productivo de la capital, registraron alteraciones importantes en su dinámica.

Por ejemplo, a finales de 2017 en la entidad 50 mil 971 individuos laboraban como servidores públicos en el gobierno el estado, prácticamente 82 mil menos en comparación con los 119 mil 263 existentes al comienzo del sexenio, refirió apoyándose en estimaciones del Inegi.

Ese recorte en la plantilla de trabajadores de la administración pública estatal -calcula- privó a la economía de la ciudad de una inyección mensual de 287 millones de pesos por conceptos de salarios devengados, a razón de tres mil 500 pesos por burócrata, en promedio.



EL REINO DE LA INFORMALIDAD

Pero si el problema de no tener empleo es grave, las condiciones de los puestos de trabajo existentes son aún más graves. El Inegi estableció que al cierre de 2018 en México 56 por ciento de la gente trabajaba en la informalidad. Chiapas fue ubicado en el tercer lugar con 77 por ciento, sólo superado por Guerrero y Oaxaca con 78 y 81 por ciento, respectivamente.

La zona metropolitana de Tuxtla registró un índice de 50 por ciento. Ello le valió para colocarse en el octavo sitio. Ese número está por arriba del promedio de algunas de las 33 principales áreas metropolitanas de la República y particularmente de indicadores de lugares como Toluca, Tijuana, Veracruz, Monterrey, Guadalajara y Villahermosa. Tlaxcala (67 por ciento), Acapulco (62 por ciento) y Cuernavaca (58 por ciento) fueron los líderes en este rubro.

Sin embargo, en algunas actividades la informalidad en la capital llega hasta 85 por ciento, de acuerdo con el expresidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-Servytur) en Tuxtla Gutiérrez, Óscar Gabriel Corzo Tovilla.

Para él, uno de los factores que provocaron que fracasara el combate contra la “economía subterránea” es que las autoridades priorizaron las políticas públicas orientadas al desarrollo social, tendencia que -aseguró- fomenta la informalidad.

“La única forma que podemos generar una economía sustentable es con las empresas. Las compañías requieren este impulso para generar empleos formales. El empleo formal lo genera la iniciativa privada. El gobierno sólo impulsa el desarrollo económico, pero debe ser el generador de éste”, afirma.


ATRAER INVERSIÓN

Para Cruz Montalvo, dotar de valor agregado a productos y servicios, así como atraer inversión son las vías más efectivas para que haya más fuentes de trabajo en la capital, al tiempo de destacar que a los nuevos desempleados deben sumarse las 11 mil personas que egresan anualmente de las universidades que operan en el estado.

Sin embargo, acotó, antes no sólo Tuxtla Gutiérrez sino todo Chiapas debe mejorar en materia de certeza jurídica. Es decir, para que la entidad capte capitales debe fortalecer en la aplicación del Estado de derecho. “¿Quién va a querer invertir en Chiapas cuando no hay certeza de poder movilizar productos sin ningún contratiempo por las carreteras?”, cuestionó.

Para el director de Fomento Económico del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, Gilberto Antonio Ruiz Cáceres, el sistema productivo de Tuxtla Gutiérrez tardará en salir de su tendencia descendente.

“Estamos en un periodo de recesión. Se han perdido empleos. Entonces se vuelve una prioridad conservar los que se tienen, particularmente en el sector privado”, admitió.



No es fortuito que en 2018 Chiapas sólo haya generado ocho por ciento de las 45 mil 100 fuentes de trabajo formales demandas. Asimismo, en el primer trimestre de este año el estado generó menos del 75 por ciento de los 11 mil 275 puestos laborales formales necesarios para ese lapso, de acuerdo con el observatorio “México, ¿Cómo vamos?”

Además, al sumar el 3.5 por ciento de tasa de desocupación laboral de enero de 2019, el 3.6 por ciento de febrero y el 3.1 de marzo, el estado reportó una tasa de desempleo de 3.4 por ciento en el primer trimestre del año. Fue el primer tercio de un ejercicio con el dato más alto en la materia de 2011 a la fecha.

Ello, según Corzo Tovilla, debe acompañarse de una estrategia integral que involucre al gobierno, sector productivo y la academia para erradicar la informalidad.

“Es muy complicado. Hay mucho trabajo que podríamos hacer unidos el gobierno federal con el estatal y el municipal para poder contribuir en este cambio. La informalidad nos afecta a todos (…) Quienes tratan de llevar sustento a la casa requieren de formalidad porque el costo de la salud hoy es muy importante, también la vivienda que es un elemento importante de la formalidad”, puntualizó.

Si la economía de Chiapas está mal, el sistema productivo de Tuxtla Gutiérrez también. La capital del estado es la caja de resonancia de lo que ocurre y no ocurre en la economía de la entidad. El mercado de trabajo del municipio más poblado es el que más resiente los vaivenes del sistema productivo chiapaneco.

Mediante un reporte, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dijo que al cierre de 2018, en Tuxtla Gutiérrez 14 mil 431 personas estaban en condición de desocupación laboral, equivalente a 4.8 por ciento de su población económicamente activa (PEA). Esto la colocó junto a Veracruz como la segunda zona metropolitana de las 32 monitoreadas por el organismo con más desempleo, sólo por debajo de Villahermosa y por arriba de Durango.

El docente de la Escuela Bancaria y Comercial (EBC), Campus Chiapas, René Cruz Montalvo, informó que en los últimos tiempos comercio y servicios, las dos actividades más relevantes para el sistema productivo de la capital, registraron alteraciones importantes en su dinámica.

Por ejemplo, a finales de 2017 en la entidad 50 mil 971 individuos laboraban como servidores públicos en el gobierno el estado, prácticamente 82 mil menos en comparación con los 119 mil 263 existentes al comienzo del sexenio, refirió apoyándose en estimaciones del Inegi.

Ese recorte en la plantilla de trabajadores de la administración pública estatal -calcula- privó a la economía de la ciudad de una inyección mensual de 287 millones de pesos por conceptos de salarios devengados, a razón de tres mil 500 pesos por burócrata, en promedio.



EL REINO DE LA INFORMALIDAD

Pero si el problema de no tener empleo es grave, las condiciones de los puestos de trabajo existentes son aún más graves. El Inegi estableció que al cierre de 2018 en México 56 por ciento de la gente trabajaba en la informalidad. Chiapas fue ubicado en el tercer lugar con 77 por ciento, sólo superado por Guerrero y Oaxaca con 78 y 81 por ciento, respectivamente.

La zona metropolitana de Tuxtla registró un índice de 50 por ciento. Ello le valió para colocarse en el octavo sitio. Ese número está por arriba del promedio de algunas de las 33 principales áreas metropolitanas de la República y particularmente de indicadores de lugares como Toluca, Tijuana, Veracruz, Monterrey, Guadalajara y Villahermosa. Tlaxcala (67 por ciento), Acapulco (62 por ciento) y Cuernavaca (58 por ciento) fueron los líderes en este rubro.

Sin embargo, en algunas actividades la informalidad en la capital llega hasta 85 por ciento, de acuerdo con el expresidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-Servytur) en Tuxtla Gutiérrez, Óscar Gabriel Corzo Tovilla.

Para él, uno de los factores que provocaron que fracasara el combate contra la “economía subterránea” es que las autoridades priorizaron las políticas públicas orientadas al desarrollo social, tendencia que -aseguró- fomenta la informalidad.

“La única forma que podemos generar una economía sustentable es con las empresas. Las compañías requieren este impulso para generar empleos formales. El empleo formal lo genera la iniciativa privada. El gobierno sólo impulsa el desarrollo económico, pero debe ser el generador de éste”, afirma.


ATRAER INVERSIÓN

Para Cruz Montalvo, dotar de valor agregado a productos y servicios, así como atraer inversión son las vías más efectivas para que haya más fuentes de trabajo en la capital, al tiempo de destacar que a los nuevos desempleados deben sumarse las 11 mil personas que egresan anualmente de las universidades que operan en el estado.

Sin embargo, acotó, antes no sólo Tuxtla Gutiérrez sino todo Chiapas debe mejorar en materia de certeza jurídica. Es decir, para que la entidad capte capitales debe fortalecer en la aplicación del Estado de derecho. “¿Quién va a querer invertir en Chiapas cuando no hay certeza de poder movilizar productos sin ningún contratiempo por las carreteras?”, cuestionó.

Para el director de Fomento Económico del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, Gilberto Antonio Ruiz Cáceres, el sistema productivo de Tuxtla Gutiérrez tardará en salir de su tendencia descendente.

“Estamos en un periodo de recesión. Se han perdido empleos. Entonces se vuelve una prioridad conservar los que se tienen, particularmente en el sector privado”, admitió.



No es fortuito que en 2018 Chiapas sólo haya generado ocho por ciento de las 45 mil 100 fuentes de trabajo formales demandas. Asimismo, en el primer trimestre de este año el estado generó menos del 75 por ciento de los 11 mil 275 puestos laborales formales necesarios para ese lapso, de acuerdo con el observatorio “México, ¿Cómo vamos?”

Además, al sumar el 3.5 por ciento de tasa de desocupación laboral de enero de 2019, el 3.6 por ciento de febrero y el 3.1 de marzo, el estado reportó una tasa de desempleo de 3.4 por ciento en el primer trimestre del año. Fue el primer tercio de un ejercicio con el dato más alto en la materia de 2011 a la fecha.

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