/ miércoles 10 de julio de 2019

Urge reactivar la cafeticultura de Chiapas para generar empleo

Históricamente la entidad ha recibido a trabajadores agrícolas migratorios

Una alternativa para emplear a migrantes en la frontera sur, especialmente en Chiapas –puerta de entrada a México– es la reactivación de la cafeticultura, presente en 88 municipios en más de cuatro mil 300 localidades y de la que dependen más de un millón de personas de toda la cadena productiva, expuso Layver Martínez González.

Martínez González, propietario rural en la región Mezcalapa y miembro de la Unión Nacional de Productores de Café de la Confederación Nacional Campesina, exteriorizó que históricamente el estado ha recibido a personal agrícola migratorio, procedente de Guatemala, Honduras y El Salvador, para participar en la cosecha del grano aromático, con permiso temporal expedido por autoridades mexicanas.

Dijo en entrevista que Guatemala es la nación que ha aportado más mano de obra en los campos cafetaleros de Chiapas, sobre todo, en municipios de la Costa, Sierra y Soconusco; de 1970 al 2000 Chiapas recibió un promedio de 50 mil trabajadores anualmente, pero los registros han llegado a los 70 mil.

Según el productor agropecuario de Copainalá, el Estado mexicano tiene en la oportunidad de contribuir con empleos para los hermanos centroamericanos que han salido de sus lugares de origen en busca de mejores condiciones de vida.

Ello, implica, exhibió, reactivar la cafeticultura de manera integral con el establecimiento de un plan de inversión que inicie con los bancos de germoplasma, viveros para la producción de plantas, renovación de cultivos, mantenimiento de plantaciones, control de plagas y enfermedades, fertilización, labores culturales, acopio, comercialización, certificación de los sistemas orgánicos y sistemas de almacenamiento.

De acuerdo con Martínez González, se requiere de una planeación estratégica que dé como resultado una mayor densidad de plantas por hectárea, un mayor rendimiento y volumen global; la roya ha impactado desde el 2000 y, sobre todo, en los últimos 12 años, lo que ha causado una disminución en la producción, comercialización e ingresos.

Chiapas bajó a menos de un millón de quintales de café en los últimos años, los censos indican que ha alcanzado más de tres millones de quintales de café, siendo en número uno en México en café orgánico; los ingresos a la economía que han llegado en algún momento a los 700 millones de dólares, apenas llegan a los 200 millones o menos.

A mayor producción, mayor demanda de mano de obra, ante la falta de empleados en Chiapas es posible emplear a migrantes centroamericanos y contribuir a crearles un mejor futuro para ellos y su familia, explicó.

La única salida al problema de la migración es reactivar la actividad cafetalera para que vuelva a ver empleo en el campo, con la presencia de la roya en unas 80 mil hectáreas se han perdido en promedio 80 mil cargos; el desafío es una recuperación de la actividad en beneficio de los 170 mil productores, apuntó.

También tendría que apoyarse a los agricultores en la recuperación de muchos cafés como los criollos; se necesita –puntualizó–, que se prioricen las labores culturales, no solamente los insumos. El café necesita manejo, es un jardín, requiere podarse, desombre, agobio, y esas tareas van a poder mitigar los efectos de la roya, pero que el Estado mexicano voltee a ver al sector.

Una alternativa para emplear a migrantes en la frontera sur, especialmente en Chiapas –puerta de entrada a México– es la reactivación de la cafeticultura, presente en 88 municipios en más de cuatro mil 300 localidades y de la que dependen más de un millón de personas de toda la cadena productiva, expuso Layver Martínez González.

Martínez González, propietario rural en la región Mezcalapa y miembro de la Unión Nacional de Productores de Café de la Confederación Nacional Campesina, exteriorizó que históricamente el estado ha recibido a personal agrícola migratorio, procedente de Guatemala, Honduras y El Salvador, para participar en la cosecha del grano aromático, con permiso temporal expedido por autoridades mexicanas.

Dijo en entrevista que Guatemala es la nación que ha aportado más mano de obra en los campos cafetaleros de Chiapas, sobre todo, en municipios de la Costa, Sierra y Soconusco; de 1970 al 2000 Chiapas recibió un promedio de 50 mil trabajadores anualmente, pero los registros han llegado a los 70 mil.

Según el productor agropecuario de Copainalá, el Estado mexicano tiene en la oportunidad de contribuir con empleos para los hermanos centroamericanos que han salido de sus lugares de origen en busca de mejores condiciones de vida.

Ello, implica, exhibió, reactivar la cafeticultura de manera integral con el establecimiento de un plan de inversión que inicie con los bancos de germoplasma, viveros para la producción de plantas, renovación de cultivos, mantenimiento de plantaciones, control de plagas y enfermedades, fertilización, labores culturales, acopio, comercialización, certificación de los sistemas orgánicos y sistemas de almacenamiento.

De acuerdo con Martínez González, se requiere de una planeación estratégica que dé como resultado una mayor densidad de plantas por hectárea, un mayor rendimiento y volumen global; la roya ha impactado desde el 2000 y, sobre todo, en los últimos 12 años, lo que ha causado una disminución en la producción, comercialización e ingresos.

Chiapas bajó a menos de un millón de quintales de café en los últimos años, los censos indican que ha alcanzado más de tres millones de quintales de café, siendo en número uno en México en café orgánico; los ingresos a la economía que han llegado en algún momento a los 700 millones de dólares, apenas llegan a los 200 millones o menos.

A mayor producción, mayor demanda de mano de obra, ante la falta de empleados en Chiapas es posible emplear a migrantes centroamericanos y contribuir a crearles un mejor futuro para ellos y su familia, explicó.

La única salida al problema de la migración es reactivar la actividad cafetalera para que vuelva a ver empleo en el campo, con la presencia de la roya en unas 80 mil hectáreas se han perdido en promedio 80 mil cargos; el desafío es una recuperación de la actividad en beneficio de los 170 mil productores, apuntó.

También tendría que apoyarse a los agricultores en la recuperación de muchos cafés como los criollos; se necesita –puntualizó–, que se prioricen las labores culturales, no solamente los insumos. El café necesita manejo, es un jardín, requiere podarse, desombre, agobio, y esas tareas van a poder mitigar los efectos de la roya, pero que el Estado mexicano voltee a ver al sector.

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