/ viernes 20 de septiembre de 2019

Ahorcamiento, el suicidio más recurrido en Chiapas

Ocho de cada 10 en el estado, emplean esta rápida salida del mundo real

“En el mundo, hay una muerte por suicidio cada 40 segundos”, dio a conocer la Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de sus redes sociales, y Chiapas es uno de los estados en el que prevalece este tipo de salidas.

Tan sólo en Tuxtla Gutiérrez, se han registrado tres de éstos en lo que va del mes, cuyo instrumento que utilizan es por ahorcamiento.

El último y más reciente caso ocurrió el 14 de septiembre, cuando un joven –de 22 años de edad, aproximadamente–, decidió ponerle fin a su existencia, al emplear una hamaca que colgaba en el patio trasero de su hogar, en el ejido Copoya.

De acuerdo con los primeros reportes, el muchacho, identificado con el nombre de Luis Enrique Nuryasmu, consumía bebidas embriagantes cuando amenazó a su cónyuge en quitarse la vida.

Su esposa, Yesenia Guadalupe Pérez Méndez, de 30 años, dijo a las autoridades de que Luis siempre acostumbraba a intimidarla con ello cuando estaba ebrio; aunque esa vez hizo algo inusual, se encerró en el patio y le puso seguro a la puerta.



Cuando Yesenia pudo abrirla de par en par, su pareja colgaba de las cuerdas de una hamaca; por ello, como pudo lo bajó y pidió ayuda por medio del número de emergencia.

Minutos después, arribaron paramédicos de Protección Civil municipal a la vivienda de Yesenia, ubicada concretamente en la Avenida Central y 2ª Oriente del referido ejido. Tras la valoración, los socorristas confirmaron a la Policía Municipal, el deceso de Luis, donde uno musitó “la tráquea se había desviado y esto le impidió respirar”, a un oficial que tomaba nota del hecho.

Elementos de los Servicios Periciales de la Fiscalía General del Estado se encargaron de llevar a cabo las diligencias correspondientes y finalmente, el levantamiento del cadáver para trasladarlo al anfiteatro.

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), Chiapas ocupa el séptimo lugar a nivel nacional con más acontecimientos: mil 731 entre los años 2017 y 2018.

Los casos de mortalidad por suicidio en dicho periodo llegaron a un total de seis mil 425 y seis mil 370, respectivamente.


FOTO: Hugo Sánchez


De igual forma, en los años recientes se puede notar el aumento de este problema, en el periodo del 2010 al 2013, el promedio identificado por el Inegi es de cinco mil 547 eventos por año; contrario al de 2014 al 2016, que fue de seis mil 377 por año; es decir, un incremento de 14 por ciento entre ambos periodos.

En un rango mayor de tiempo, entre los años 2010 y 2016, el Inegi estima que se han consumado 41 mil 321 sucesos de suicidio a nivel nacional, con base en el medio nacional.

Por otro lado, es necesario precisar que, los más susceptibles a tomar esta salida, según la institución reveló que el 95 por ciento que se registra en la población es de 15 años y más.

Asimismo, el Inegi halló que los hombres son los que en mayor medida atentan contra sus vidas; de los 41 mil 321 acontecimientos asentados entre el 2010 y el 2018, 33 mil 409 correspondió al sexo masculino, es decir, el 80.8 por ciento del total; mientras que siete mil 899 incumben a mujeres, el 19.5 por ciento general.



En entrevista, el sicólogo Carlos Hiram Culebro Sosa, docente de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas y en la escuela de Enfermería del Estado, comentó que “en ocasiones, los suicidas no están convencidos del todo en quitarse la vida, por lo que buscarán llamar la atención con algún instrumento con qué hacerse daño.

”Debido a un cuadro de esquizofrenia, problemas de trastorno mental, que comúnmente es más visto en varones que en féminas.

”Aquí la cuestión es llamar la atención, creen que, con lanzarse de un puente, pueden vivir y buscar reacciones en sus familiares, pero no saben las graves consecuencias que conllevan el brincar de esa altura, los daños físicos que terminan cumpliendo el objetivo principal, el morir”.

Además, Carlos agregó que los padres de familia tienen que estar pendientes de las conductas que toman sus hijos, escucharlos, atenderlos y sobre todo estar atentos a los focos rojos, a los llamados de auxilio.

“En el mundo, hay una muerte por suicidio cada 40 segundos”, dio a conocer la Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de sus redes sociales, y Chiapas es uno de los estados en el que prevalece este tipo de salidas.

Tan sólo en Tuxtla Gutiérrez, se han registrado tres de éstos en lo que va del mes, cuyo instrumento que utilizan es por ahorcamiento.

El último y más reciente caso ocurrió el 14 de septiembre, cuando un joven –de 22 años de edad, aproximadamente–, decidió ponerle fin a su existencia, al emplear una hamaca que colgaba en el patio trasero de su hogar, en el ejido Copoya.

De acuerdo con los primeros reportes, el muchacho, identificado con el nombre de Luis Enrique Nuryasmu, consumía bebidas embriagantes cuando amenazó a su cónyuge en quitarse la vida.

Su esposa, Yesenia Guadalupe Pérez Méndez, de 30 años, dijo a las autoridades de que Luis siempre acostumbraba a intimidarla con ello cuando estaba ebrio; aunque esa vez hizo algo inusual, se encerró en el patio y le puso seguro a la puerta.



Cuando Yesenia pudo abrirla de par en par, su pareja colgaba de las cuerdas de una hamaca; por ello, como pudo lo bajó y pidió ayuda por medio del número de emergencia.

Minutos después, arribaron paramédicos de Protección Civil municipal a la vivienda de Yesenia, ubicada concretamente en la Avenida Central y 2ª Oriente del referido ejido. Tras la valoración, los socorristas confirmaron a la Policía Municipal, el deceso de Luis, donde uno musitó “la tráquea se había desviado y esto le impidió respirar”, a un oficial que tomaba nota del hecho.

Elementos de los Servicios Periciales de la Fiscalía General del Estado se encargaron de llevar a cabo las diligencias correspondientes y finalmente, el levantamiento del cadáver para trasladarlo al anfiteatro.

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), Chiapas ocupa el séptimo lugar a nivel nacional con más acontecimientos: mil 731 entre los años 2017 y 2018.

Los casos de mortalidad por suicidio en dicho periodo llegaron a un total de seis mil 425 y seis mil 370, respectivamente.


FOTO: Hugo Sánchez


De igual forma, en los años recientes se puede notar el aumento de este problema, en el periodo del 2010 al 2013, el promedio identificado por el Inegi es de cinco mil 547 eventos por año; contrario al de 2014 al 2016, que fue de seis mil 377 por año; es decir, un incremento de 14 por ciento entre ambos periodos.

En un rango mayor de tiempo, entre los años 2010 y 2016, el Inegi estima que se han consumado 41 mil 321 sucesos de suicidio a nivel nacional, con base en el medio nacional.

Por otro lado, es necesario precisar que, los más susceptibles a tomar esta salida, según la institución reveló que el 95 por ciento que se registra en la población es de 15 años y más.

Asimismo, el Inegi halló que los hombres son los que en mayor medida atentan contra sus vidas; de los 41 mil 321 acontecimientos asentados entre el 2010 y el 2018, 33 mil 409 correspondió al sexo masculino, es decir, el 80.8 por ciento del total; mientras que siete mil 899 incumben a mujeres, el 19.5 por ciento general.



En entrevista, el sicólogo Carlos Hiram Culebro Sosa, docente de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas y en la escuela de Enfermería del Estado, comentó que “en ocasiones, los suicidas no están convencidos del todo en quitarse la vida, por lo que buscarán llamar la atención con algún instrumento con qué hacerse daño.

”Debido a un cuadro de esquizofrenia, problemas de trastorno mental, que comúnmente es más visto en varones que en féminas.

”Aquí la cuestión es llamar la atención, creen que, con lanzarse de un puente, pueden vivir y buscar reacciones en sus familiares, pero no saben las graves consecuencias que conllevan el brincar de esa altura, los daños físicos que terminan cumpliendo el objetivo principal, el morir”.

Además, Carlos agregó que los padres de familia tienen que estar pendientes de las conductas que toman sus hijos, escucharlos, atenderlos y sobre todo estar atentos a los focos rojos, a los llamados de auxilio.