/ viernes 31 de mayo de 2019

La dama de la muerte

Una figura de aspecto enigmático que se ha convertido como un tabú, algunos ejerciéndola como un pendón para buscar inclusión en pandillistas o grupos delincuenciales y otros en busca de un bienestar a través de la fe

Al fondo de la modesta vivienda hay un altar con flores frescas en jarrones de cristal; sobre la mesa decorada con festones hay dispersos algunos dulces y en la parte superior dos fotografías con marcos de madera que hacen recordar a los vivos. En la parte baja se erige una figura cadavérica, inquietante, la cual es iluminada por algunas veladoras y focos artificiales, a su espalda hay oscuridad, pues parece pender de las sombras vagas. Es la Santa Muerte.

Una figura de aspecto enigmático que se ha convertido en un tabú, algunos ejerciéndola como un pendón para buscar inclusión en pandillas o grupos delincuenciales y otros en busca de un bienestar a través de la fe.

Sin embargo, esta imagen esquelética y sin identidad sexual, tiene sus orígenes en los Mexicas, los antiguos pobladores solían llamarla Mictecacíhuatl, “La Dama de la Muerte”, cuya misión era proteger las almas y huesos de los muertos, mientras habitaba el Mictlán, que era un lugar sin salida, desde donde era imposible regresar al mundo de los vivos.

Jorge Luis “N”, de 42 años y de oficio mecánico ha adorado a la Niña Blanca como le dice, desde que salió de prisión hace ocho años y a la fecha ha sido devoto y hasta curandero.

-Estuve en malos pasos, desde que era chavo me dediqué a los asaltos, a las riñas y a andar en pandillas aquí en Patria Nueva, pero pues como todo, hay un principio y un fin, y el mío llegó cuando la “tira” me detuvo luego de que un “compa” fuera detenido días anteriores y soltara la “sopa”-.

Al encontrarse en prisión por robo con violencia, Jorge comenzó a buscar una identidad, -una luz- como le dice, para sobrellevar la dura vida tras las rejas.

Con el semblante apesadumbrado, Jorge narró que en su celda lo acompañaban dos personas más, una de ellas devota a la Santa Muerte y conforme transcurrieron los años, estuvo en contacto con esa fe, al grado de que en más de una ocasión contempló la muerte y gracias a esa devoción pudo salir adelante.

-Intenté quitarme la vida en más de una ocasión, una de ellas con la sábana de mi cama, pero algo me decía que no lo hiciera, era “ella” que me hablaba y me hacía recapacitar, fue entonces que mi amigo Rodolfo, originario de la Ciudad de México, me instruyó en este culto y poco a poco olvidé esa necesidad de morir y de sentirme en prisión, buscando aprender un oficio que me pudiera servir al salir de ahí-, manifestó.

Al quedar en libertad, Jorge decidió reparar su vida y comenzó a trabajar de chalán en un taller mecánico hasta juntar unos pesos y poner su negocio en la colonia Patria Nueva.

En sus ratos libres, aprovecha para ayudar a las personas y ganar unos pesos como curandero, utilizando a la Niña Blanca, para ayudar a los individuos a tener felicidad, dinero o abundancia en su vida.

-Me piden de todo, pero siempre he tratado de emplear mi don en hacer siempre el bien.

Una mañana llegó a mi negocio automotriz un "morro" diciendo que era devoto a la "Huesuda", lo hubieras visto, no sé qué tanto se había metido pero decía que "ella" era su chaleco antibalas, que por ella había escapado varias veces con vida cuando se armaban los "ver…" en su cuadra y por eso siempre la tenía cerca de su corazón, el fulano se la había tatuado en el pecho, eso para mí es una estupidez pero pues cada quien la practica a su manera-, concluyó.



EN EL HOGAR

Para una familia tuxtleca, consiente a la figura de yeso y con colores lúgubres una vez por semana, colocándole cigarros, pan, café o chocolate, así como flores o incienso, buscando siempre mantener a la Santa Muerte contenta.

“En ocasiones, nosotros buscamos tenerla siempre alegre, que no le falte nada, si preparamos de comer algo especial también le servimos, la tratamos como si fuera parte de la familia”, comentó Félix Álvarez, quien desde hace más de 15 años ha sido creyente de este controversial culto; luego de sufrir una enfermedad que no pudo ser identificada por los galenos, optó por encomendarse a esta figura y “milagrosamente” pudo recuperarse.

Cada 1 y 2 de noviembre, los que son devotos a la Santísima Muerte la festejan con canciones y rezos; además, en el transcurso del día los fieles le colocan en su altar tequila, dulces, puros, cigarros y ramos de flores a cambio de distintos favores para que se cumplan en el año entrante.

“Hay lugares que acostumbran a vestir a La Huesuda o mi Niña Bonita, nosotros no lo hacemos, preferimos brindarles ofrendas y no emplear esa temática que al final de cuentas es respetable.

Incluso, conozco a amigos que pactan promesas de cualquier tipo con tal de obtener el beneficio, eso no acostumbramos a hacerlo, aunque se ha convertido en una situación común.

Por otro lado, si uno va a los negocios de esoterismo, puede encontrar figuras de la Santa, en versiones diferentes, por ejemplo, existen unas que llevan debajo de sus pies unas monedas, esa es para pedir dinero, otra tiene en su estómago un feto, es para ayudar a las mujeres embarazadas, también hay para pedir salud y finalmente, existe una que tiene siete colores, esta sirve para tener todo lo anterior”, detalló.



DENTRO DE LOS GRUPOS VULNERABLES

En entrevista, la sicóloga Gema Lourdes Gutiérrez, de Espacio Terapéutico Integral Xch’ulel, detalló que la Santa Muerte o Jesús Malverde son arquetipos que emplean colectivos.

“Son imágenes que connotan oscuridad y reflejan una influencia hasta cierto punto negativa.

Por lo regular, si hablamos de estos cultos, lo asociamos a grupos delincuenciales, como son los Mara Salvatrucha, Barrio 13 y grupos del crimen organizado, quienes han vivido en lugares disfuncionales o marginales y desean con ahínco inclusión, por ello que al adentrarse se dan cuenta de rituales o devociones a la Santa Muerte y con esta fe, pueden ser manipulables al grado de hacer hasta lo imposible con tal de obtener el significado de pertenencia.

Incluso, cuando cometen fechorías se sienten protegidos y convencidos de que cualquier acto violento que cometan será perdonado.

Esas imágenes que se han venido formando como una visión intangible y al cometer un asesinato o un crimen no se percatan que han hecho un mal social, al contrario, lo terminan viendo como una prueba o un mérito más para pertenecer a ese grupo delincuencial o secta.

Es necesario tener mucho cuidado y emplear estos ocultos a favor del bien común y no tomarlo como un estandarte de venganza y pretexto para inclinarse a las conductas antisociales”, opinó.



UN NEGOCIO REDITUABLE

En el centro de la capital, existe un negocio que se ha mantenido durante más de 20 años y gracias a las ventas han abierto tres locales más de esoterismo en distintos puntos de Tuxtla Gutiérrez.

Al acudir al inmueble, los dueños se comunicaron por teléfono con el gerente en turno, entre palabras inconexas, nos brindaron información al respecto, aunque se negaron rotundamente a que se mencionara el nombre de su empresa y mucho menos a fotografiar su mercancía.

El empleado explicó: “Las personas vienen comúnmente a comprar veladoras de la Santa Muerte y en ocasiones alguna figura, ya sea de yeso o de plástico con tallado en tipo ámbar, los precios varían y también los tamaños.

Hay quienes vienen con unas listas en papel y nos piden ungüentos, perfumes, aromatizantes o tabacos, para realizar algún amarre o desamarre e incluso hemos escuchado que algunos platican entre ellos sobre temas para perjudicar al vecino que abrió un negocio de tacos y buscan que le vaya mal, en fin, hay diversos casos donde a la Santa Muerte la trabajan de forma positiva o negativa.

A este negocio vienen de las tres clases sociales, los de la baja buscan, por ejemplo, instrumentos para obtener trabajo, suerte, salud y dinero, los de la media, por lo regular compran productos para hacer daño, perjudicar o tener estabilidad emocional y la clase alta quienes se manejan de forma discreta buscan obtener dinero o muchas ganancias”, dijo.

Por otro lado, el gerente indicó que en Chiapas no tiene conocimiento de algún templo o iglesia que se le brinde culto a la Santa Muerte, por lo regular son domicilios particulares que los dueños la ofrecen con tal de cumplir una promesa, aunque el número de devotos crece cada vez más.

Al fondo de la modesta vivienda hay un altar con flores frescas en jarrones de cristal; sobre la mesa decorada con festones hay dispersos algunos dulces y en la parte superior dos fotografías con marcos de madera que hacen recordar a los vivos. En la parte baja se erige una figura cadavérica, inquietante, la cual es iluminada por algunas veladoras y focos artificiales, a su espalda hay oscuridad, pues parece pender de las sombras vagas. Es la Santa Muerte.

Una figura de aspecto enigmático que se ha convertido en un tabú, algunos ejerciéndola como un pendón para buscar inclusión en pandillas o grupos delincuenciales y otros en busca de un bienestar a través de la fe.

Sin embargo, esta imagen esquelética y sin identidad sexual, tiene sus orígenes en los Mexicas, los antiguos pobladores solían llamarla Mictecacíhuatl, “La Dama de la Muerte”, cuya misión era proteger las almas y huesos de los muertos, mientras habitaba el Mictlán, que era un lugar sin salida, desde donde era imposible regresar al mundo de los vivos.

Jorge Luis “N”, de 42 años y de oficio mecánico ha adorado a la Niña Blanca como le dice, desde que salió de prisión hace ocho años y a la fecha ha sido devoto y hasta curandero.

-Estuve en malos pasos, desde que era chavo me dediqué a los asaltos, a las riñas y a andar en pandillas aquí en Patria Nueva, pero pues como todo, hay un principio y un fin, y el mío llegó cuando la “tira” me detuvo luego de que un “compa” fuera detenido días anteriores y soltara la “sopa”-.

Al encontrarse en prisión por robo con violencia, Jorge comenzó a buscar una identidad, -una luz- como le dice, para sobrellevar la dura vida tras las rejas.

Con el semblante apesadumbrado, Jorge narró que en su celda lo acompañaban dos personas más, una de ellas devota a la Santa Muerte y conforme transcurrieron los años, estuvo en contacto con esa fe, al grado de que en más de una ocasión contempló la muerte y gracias a esa devoción pudo salir adelante.

-Intenté quitarme la vida en más de una ocasión, una de ellas con la sábana de mi cama, pero algo me decía que no lo hiciera, era “ella” que me hablaba y me hacía recapacitar, fue entonces que mi amigo Rodolfo, originario de la Ciudad de México, me instruyó en este culto y poco a poco olvidé esa necesidad de morir y de sentirme en prisión, buscando aprender un oficio que me pudiera servir al salir de ahí-, manifestó.

Al quedar en libertad, Jorge decidió reparar su vida y comenzó a trabajar de chalán en un taller mecánico hasta juntar unos pesos y poner su negocio en la colonia Patria Nueva.

En sus ratos libres, aprovecha para ayudar a las personas y ganar unos pesos como curandero, utilizando a la Niña Blanca, para ayudar a los individuos a tener felicidad, dinero o abundancia en su vida.

-Me piden de todo, pero siempre he tratado de emplear mi don en hacer siempre el bien.

Una mañana llegó a mi negocio automotriz un "morro" diciendo que era devoto a la "Huesuda", lo hubieras visto, no sé qué tanto se había metido pero decía que "ella" era su chaleco antibalas, que por ella había escapado varias veces con vida cuando se armaban los "ver…" en su cuadra y por eso siempre la tenía cerca de su corazón, el fulano se la había tatuado en el pecho, eso para mí es una estupidez pero pues cada quien la practica a su manera-, concluyó.



EN EL HOGAR

Para una familia tuxtleca, consiente a la figura de yeso y con colores lúgubres una vez por semana, colocándole cigarros, pan, café o chocolate, así como flores o incienso, buscando siempre mantener a la Santa Muerte contenta.

“En ocasiones, nosotros buscamos tenerla siempre alegre, que no le falte nada, si preparamos de comer algo especial también le servimos, la tratamos como si fuera parte de la familia”, comentó Félix Álvarez, quien desde hace más de 15 años ha sido creyente de este controversial culto; luego de sufrir una enfermedad que no pudo ser identificada por los galenos, optó por encomendarse a esta figura y “milagrosamente” pudo recuperarse.

Cada 1 y 2 de noviembre, los que son devotos a la Santísima Muerte la festejan con canciones y rezos; además, en el transcurso del día los fieles le colocan en su altar tequila, dulces, puros, cigarros y ramos de flores a cambio de distintos favores para que se cumplan en el año entrante.

“Hay lugares que acostumbran a vestir a La Huesuda o mi Niña Bonita, nosotros no lo hacemos, preferimos brindarles ofrendas y no emplear esa temática que al final de cuentas es respetable.

Incluso, conozco a amigos que pactan promesas de cualquier tipo con tal de obtener el beneficio, eso no acostumbramos a hacerlo, aunque se ha convertido en una situación común.

Por otro lado, si uno va a los negocios de esoterismo, puede encontrar figuras de la Santa, en versiones diferentes, por ejemplo, existen unas que llevan debajo de sus pies unas monedas, esa es para pedir dinero, otra tiene en su estómago un feto, es para ayudar a las mujeres embarazadas, también hay para pedir salud y finalmente, existe una que tiene siete colores, esta sirve para tener todo lo anterior”, detalló.



DENTRO DE LOS GRUPOS VULNERABLES

En entrevista, la sicóloga Gema Lourdes Gutiérrez, de Espacio Terapéutico Integral Xch’ulel, detalló que la Santa Muerte o Jesús Malverde son arquetipos que emplean colectivos.

“Son imágenes que connotan oscuridad y reflejan una influencia hasta cierto punto negativa.

Por lo regular, si hablamos de estos cultos, lo asociamos a grupos delincuenciales, como son los Mara Salvatrucha, Barrio 13 y grupos del crimen organizado, quienes han vivido en lugares disfuncionales o marginales y desean con ahínco inclusión, por ello que al adentrarse se dan cuenta de rituales o devociones a la Santa Muerte y con esta fe, pueden ser manipulables al grado de hacer hasta lo imposible con tal de obtener el significado de pertenencia.

Incluso, cuando cometen fechorías se sienten protegidos y convencidos de que cualquier acto violento que cometan será perdonado.

Esas imágenes que se han venido formando como una visión intangible y al cometer un asesinato o un crimen no se percatan que han hecho un mal social, al contrario, lo terminan viendo como una prueba o un mérito más para pertenecer a ese grupo delincuencial o secta.

Es necesario tener mucho cuidado y emplear estos ocultos a favor del bien común y no tomarlo como un estandarte de venganza y pretexto para inclinarse a las conductas antisociales”, opinó.



UN NEGOCIO REDITUABLE

En el centro de la capital, existe un negocio que se ha mantenido durante más de 20 años y gracias a las ventas han abierto tres locales más de esoterismo en distintos puntos de Tuxtla Gutiérrez.

Al acudir al inmueble, los dueños se comunicaron por teléfono con el gerente en turno, entre palabras inconexas, nos brindaron información al respecto, aunque se negaron rotundamente a que se mencionara el nombre de su empresa y mucho menos a fotografiar su mercancía.

El empleado explicó: “Las personas vienen comúnmente a comprar veladoras de la Santa Muerte y en ocasiones alguna figura, ya sea de yeso o de plástico con tallado en tipo ámbar, los precios varían y también los tamaños.

Hay quienes vienen con unas listas en papel y nos piden ungüentos, perfumes, aromatizantes o tabacos, para realizar algún amarre o desamarre e incluso hemos escuchado que algunos platican entre ellos sobre temas para perjudicar al vecino que abrió un negocio de tacos y buscan que le vaya mal, en fin, hay diversos casos donde a la Santa Muerte la trabajan de forma positiva o negativa.

A este negocio vienen de las tres clases sociales, los de la baja buscan, por ejemplo, instrumentos para obtener trabajo, suerte, salud y dinero, los de la media, por lo regular compran productos para hacer daño, perjudicar o tener estabilidad emocional y la clase alta quienes se manejan de forma discreta buscan obtener dinero o muchas ganancias”, dijo.

Por otro lado, el gerente indicó que en Chiapas no tiene conocimiento de algún templo o iglesia que se le brinde culto a la Santa Muerte, por lo regular son domicilios particulares que los dueños la ofrecen con tal de cumplir una promesa, aunque el número de devotos crece cada vez más.

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