/ lunes 13 de mayo de 2024

Clínicas de conversión, una verdadera tortura para la diversidad sexual en Chiapas

Son verdaderamente clínicas de la muerte, sostiene Maricarmen de la Encarnación Pereyra Vázquez

En Chiapas, las llamadas clínicas de conversión para la diversidad sexual operan de manera clandestina, son violatorias de derechos humanos, libertades, causa de agresiones, violaciones y acoso; de 2020 a la fecha se documentan al menos 60 casos, la mayoría de las víctimas son jóvenes y adolescentes entre los 15 a 25 años de edad en Tuxtla Gutiérrez, Comitán de Domínguez, San Cristóbal de las Casas, Tonalá, Huixtla, Pijijiapan, entre otros municipios.

"Yo ya estuve en una de ellas en Tuxtla Gutiérrez por un tema de adicciones. Fue de manera voluntaria que yo ingresé y además era muy costosa. Se disfrazan de centros de atención a enfermos alcohólicos, no son de rehabilitación, no tienen médicos, ni enfermeras. Yo vi como tres personas murieron, un persona de la tercera edad, una señora y un chico al que le propinaron una golpiza", sostuvo en entrevista, Maricarmen de la Encarnación Pereyra Vázquez, representante del colectivo "Red por los Mismos Derechos y con los Mismos Nombres", con domicilio en el municipio de Suchiapa, Chiapas.

Explicó que las clínicas de conversión sexual son de verdad clínicas de la muerte, hay tortura física, sexual y psicológica. Dijo que la tortura sexual es una amenaza a la violación tumultuaria de chicas lesbianas, mientras que a un chico gay le reafirman su condición de gay con palabras groseras, los humillan, aunque por otra parte, les leen fragmentos de la Biblia, dejándoles entrever que las relaciones entre dos personas del mismo sexo son una especie de tormento y condena mal interpretada.

Maricarmen de la Encarnación Pereyra Vázquez, dijo que en Chiapas las clínicas de conversión sexual son clandestinas / Foto: Isaí López

Dijo que su experiencia la vivió en el 2020 en una clínica de Tuxtla Gutiérrez donde existe un acoso constante para que las personas ingresadas se aprendan textos bíblicos de memoria. “Tenemos el caso de un chico que estuvo dos veces en un anexo entregado por la familia en Pijijiapan, la primera ocasión y la segunda en Huixtla, donde fue víctima de tortura física, emocional, psicológica, lo privaron de alimentos como medida de represión”, señala.

Agrega que la idea principal de las clínicas de conversión es ofrecer terapias para volver a convertir a las personas en heterosexuales. “Pretenden curar lo que ellos llaman una desviación, aunque no es así, no es posible, no es una enfermedad, no hay nada qué hacer, ni hay una cura, sin embargo, genera secuelas graves en las personas, un chico tuvo intento de suicidio al egresar, también hay casos en San Cristóbal de las Casas y Comitán de Domínguez, de personas que intentaron quitarse la vida”, destacó Pereyra Vázquez.

Narró que como colectivo en Comitán de Domínguez tuvieron la historia de una chica lesbiana a la que sacerdotes le rociaron agua bendita, realizó oraciones de exorcismo, pero decide abandonar las instalaciones, la detiene la propia familia y la entrega a un centro de rehabilitación donde sufrió tocamientos y abuso sexual para despertar el deseo heterosexual, lo que le genera un trauma psicológico.

Pereyra Vázquez confirma que las terapias de conversión existen en Chiapas, en muchas ciudades, pero se están dando esos casos de abusos, violencia y maltrato. Estas prácticas son una constante, no es algo inventado. Hay personas que tienen 50 años de edad, cuentan que cuando tenían 20 o 30 años fueron víctimas de abusos en estos espacios para “curarles” su condición de personas lésbicas, gays, bisexuales, transexuales, transgéneros, intersexuales, queer o más (LGBTTIQ+).

Señala que este tipo de anexos van a seguir funcionando de manera irregular hasta que haya denuncias. “Yo invito a la población a que denuncie, a no guardar silencio, a poner un alto a este tipo de represión y violencia. En mi caso cuando yo salí tenía traumas, sufrí intento de abuso sexual, amenazas de que me iban a violar, cuando egreso evitaba pasar cerca de esa clínica, tenía miedo, no tenía valor de denunciar, así está mucha gente”, reiteró.

Cuenta que la fachada de las clínicas operan como Alcohólicos Anónimos, lamentablemente, muchas víctimas tienen pensamientos suicidas después de que pasan por ahí, intentan lastimarse y presentan graves daños psicológicos, sostuvo.

Por otra parte, la diputada Floralma Gómez Sántiz, presidenta de la Comisión de Atención a la Mujer y a la Niñez del Congreso del Estado, dijo que de lo que muchos llaman desviación no hay cura, no hay tal, lo que hay que hacer es respetar los derechos de las personas, de la diversidad sexual y lo que sí hay que hacer es reconocer delitos que se estén generando en esas supuestas clínicas, las cuales deben ser denunciadas, investigadas y sujetas a revisión exhaustiva.

La legisladora por el Partido Verde Ecologista de México cita en entrevista que hay mucho qué hacer para garantizar los derechos humanos de la comunidad LGBTTIQ+, desde el Poder Legislativo se tienen que analizar las leyes, los derechos y las ausencias de algunos derechos. Reconocer delitos que se cometen en estas supuestas clínicas de conversión.

“Estoy consciente que es fundamental garantizar los derechos humanos y gran parte de las personas que han sido víctimas por violación a sus derechos son de la diversidad sexual, he escuchado que existen estas supuestas terapias de conversión que a mí me parece que haya algo qué curar. Las personas no están enfermas, ellas son así, ellas deciden su identidad como se reconocen y demás, no hay nada qué curar”, reitera.

Lee más: Día de la inclusión laboral en el centro de la polémica en Chiapas

La diputada Gómez Sántiz dijo estar en desacuerdo que se genere una especie de acción a través de estas terapias de conversión que más que ayudar vulneran el respeto, los derechos y la libertad de decisión y expresión de cada persona por su preferencia sexual, por lo que hizo un llamado a seguir impulsando acciones en defensa de los derechos de la diversidad sexual.

“Las personas no están enfermas y las terapias de conversión no tienen nada qué curar, por lo tanto, en vez de seguir generando estas prácticas, hay que quitarlas y generar respeto a las personas de la diversidad sexual, son prácticas viejas, del pasado, las personas no están enfermas, no hay nada qué curar y sí hay que respetarlas”, recalcó.

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En Chiapas, las llamadas clínicas de conversión para la diversidad sexual operan de manera clandestina, son violatorias de derechos humanos, libertades, causa de agresiones, violaciones y acoso; de 2020 a la fecha se documentan al menos 60 casos, la mayoría de las víctimas son jóvenes y adolescentes entre los 15 a 25 años de edad en Tuxtla Gutiérrez, Comitán de Domínguez, San Cristóbal de las Casas, Tonalá, Huixtla, Pijijiapan, entre otros municipios.

"Yo ya estuve en una de ellas en Tuxtla Gutiérrez por un tema de adicciones. Fue de manera voluntaria que yo ingresé y además era muy costosa. Se disfrazan de centros de atención a enfermos alcohólicos, no son de rehabilitación, no tienen médicos, ni enfermeras. Yo vi como tres personas murieron, un persona de la tercera edad, una señora y un chico al que le propinaron una golpiza", sostuvo en entrevista, Maricarmen de la Encarnación Pereyra Vázquez, representante del colectivo "Red por los Mismos Derechos y con los Mismos Nombres", con domicilio en el municipio de Suchiapa, Chiapas.

Explicó que las clínicas de conversión sexual son de verdad clínicas de la muerte, hay tortura física, sexual y psicológica. Dijo que la tortura sexual es una amenaza a la violación tumultuaria de chicas lesbianas, mientras que a un chico gay le reafirman su condición de gay con palabras groseras, los humillan, aunque por otra parte, les leen fragmentos de la Biblia, dejándoles entrever que las relaciones entre dos personas del mismo sexo son una especie de tormento y condena mal interpretada.

Maricarmen de la Encarnación Pereyra Vázquez, dijo que en Chiapas las clínicas de conversión sexual son clandestinas / Foto: Isaí López

Dijo que su experiencia la vivió en el 2020 en una clínica de Tuxtla Gutiérrez donde existe un acoso constante para que las personas ingresadas se aprendan textos bíblicos de memoria. “Tenemos el caso de un chico que estuvo dos veces en un anexo entregado por la familia en Pijijiapan, la primera ocasión y la segunda en Huixtla, donde fue víctima de tortura física, emocional, psicológica, lo privaron de alimentos como medida de represión”, señala.

Agrega que la idea principal de las clínicas de conversión es ofrecer terapias para volver a convertir a las personas en heterosexuales. “Pretenden curar lo que ellos llaman una desviación, aunque no es así, no es posible, no es una enfermedad, no hay nada qué hacer, ni hay una cura, sin embargo, genera secuelas graves en las personas, un chico tuvo intento de suicidio al egresar, también hay casos en San Cristóbal de las Casas y Comitán de Domínguez, de personas que intentaron quitarse la vida”, destacó Pereyra Vázquez.

Narró que como colectivo en Comitán de Domínguez tuvieron la historia de una chica lesbiana a la que sacerdotes le rociaron agua bendita, realizó oraciones de exorcismo, pero decide abandonar las instalaciones, la detiene la propia familia y la entrega a un centro de rehabilitación donde sufrió tocamientos y abuso sexual para despertar el deseo heterosexual, lo que le genera un trauma psicológico.

Pereyra Vázquez confirma que las terapias de conversión existen en Chiapas, en muchas ciudades, pero se están dando esos casos de abusos, violencia y maltrato. Estas prácticas son una constante, no es algo inventado. Hay personas que tienen 50 años de edad, cuentan que cuando tenían 20 o 30 años fueron víctimas de abusos en estos espacios para “curarles” su condición de personas lésbicas, gays, bisexuales, transexuales, transgéneros, intersexuales, queer o más (LGBTTIQ+).

Señala que este tipo de anexos van a seguir funcionando de manera irregular hasta que haya denuncias. “Yo invito a la población a que denuncie, a no guardar silencio, a poner un alto a este tipo de represión y violencia. En mi caso cuando yo salí tenía traumas, sufrí intento de abuso sexual, amenazas de que me iban a violar, cuando egreso evitaba pasar cerca de esa clínica, tenía miedo, no tenía valor de denunciar, así está mucha gente”, reiteró.

Cuenta que la fachada de las clínicas operan como Alcohólicos Anónimos, lamentablemente, muchas víctimas tienen pensamientos suicidas después de que pasan por ahí, intentan lastimarse y presentan graves daños psicológicos, sostuvo.

Por otra parte, la diputada Floralma Gómez Sántiz, presidenta de la Comisión de Atención a la Mujer y a la Niñez del Congreso del Estado, dijo que de lo que muchos llaman desviación no hay cura, no hay tal, lo que hay que hacer es respetar los derechos de las personas, de la diversidad sexual y lo que sí hay que hacer es reconocer delitos que se estén generando en esas supuestas clínicas, las cuales deben ser denunciadas, investigadas y sujetas a revisión exhaustiva.

La legisladora por el Partido Verde Ecologista de México cita en entrevista que hay mucho qué hacer para garantizar los derechos humanos de la comunidad LGBTTIQ+, desde el Poder Legislativo se tienen que analizar las leyes, los derechos y las ausencias de algunos derechos. Reconocer delitos que se cometen en estas supuestas clínicas de conversión.

“Estoy consciente que es fundamental garantizar los derechos humanos y gran parte de las personas que han sido víctimas por violación a sus derechos son de la diversidad sexual, he escuchado que existen estas supuestas terapias de conversión que a mí me parece que haya algo qué curar. Las personas no están enfermas, ellas son así, ellas deciden su identidad como se reconocen y demás, no hay nada qué curar”, reitera.

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La diputada Gómez Sántiz dijo estar en desacuerdo que se genere una especie de acción a través de estas terapias de conversión que más que ayudar vulneran el respeto, los derechos y la libertad de decisión y expresión de cada persona por su preferencia sexual, por lo que hizo un llamado a seguir impulsando acciones en defensa de los derechos de la diversidad sexual.

“Las personas no están enfermas y las terapias de conversión no tienen nada qué curar, por lo tanto, en vez de seguir generando estas prácticas, hay que quitarlas y generar respeto a las personas de la diversidad sexual, son prácticas viejas, del pasado, las personas no están enfermas, no hay nada qué curar y sí hay que respetarlas”, recalcó.

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