Mangos, la historia de un hallazgo

Lo que sería sombra para otras plantaciones, se convirtió en un sabroso descubrimiento, el mango ataulfo

Rubén Zúñiga | El Heraldo de Chiapas

  · viernes 13 de septiembre de 2019

Se identificó esta especie en 1960, los árboles en los que se halló tenían 20 años. / Foto: Cuartoscuro 

Fue por ahí de la década de los 60, cuando el ingeniero agrónomo Héctor Cano Flores, encontró una de las mejores especies de mangos, el ataulfo; además, gracias a sus investigaciones y esfuerzos, logró que el árbol se diseminará en toda la región de Soconusco, Chiapas y en el 2002, se logrará la denominación de origen.

El ingeniero Héctor Cano de la Torre, hijo del investigador Cano Flores, precisó que fue su padre quien seleccionó la variedad de man- go, y de las diversas selecciones de semillas de mango de diferentes variedades de México, así como de Centroamérica, fue que se generó el ataulfo como hoy lo conocemos.

“Las semillas que trajeron de diversos lugares de la geografía mexicana y, posiblemente también de Centroamérica, llegaron a poblar a esta región, encontrándose con un clima singular y único para facilitar la reproducción de las especies tropicales que necesitan de la polinización cruzada y así al ser este cruzamiento de diferentes variedades se generan nuevas variedades en forma natural”, dijo.

Cano de la Torre, explicó que su padre realizó investigaciones a inicios de los años 60, época en la que seleccionó los mejores mangos de la región, esto con el objetivo de un cultivo alternativo para la Sierra que proporcionará sombra a las plantaciones de café; sin embargo, el mango en esos años no era apreciado, ya que en la región Costa-Soconusco el principal cultivo era el algodonero, producción que generó riqueza en la zona.

Explicó que fue en el Instituto Mexicano del Café (IMC) donde se realizaba la diversificación de cultivos, específicamente en las regiones donde había plantaciones de café; además, menciona que el ingeniero Héctor Cano Flores, recolectó 32 variedades de mango de la región, las cuales no tenían una identificación como variedad y tenían su propio código genético.

Cano Flores continúo con sus estudios sobre las variedades de mango y entre ellas, encontró una variedad en el predio de Don Ataulfo Morales; luego, previo a la autorización del director general del IMC, Miguel Ángel Cordera Pastor, inició los estudios necesarios de la producción de los frutos. Tiempo después, se implementó una huerta madre en el campo experimental Rosario Izapa, y “por primera vez se enseña a trabajadores del instituto y de esta región a recolectar y sembrar las semillas de mangos criollos”, mencionó Cano.

Años después, al tener un vivero de mangos ataulfo, así como de las otras variedades importadas de Estados Unidos, comenzó su siembra en la Costa de Chiapas, y los primeros agricultores en sembrar ese fruto fueron Alfonso y Carlos Renovales, Francisco González Juaristi, Luis Gómez, entre otros. Fue hasta la década de 1980 que el mango ataulfo se consolidó como un cultivo propio de la zona.


Chiapas se mantiene como uno de los productores más importantes, en especial de la región Soconusco


El éxito de la investigación del ingeniero agrónomo, Héctor Cano Flores, motivó a otros estados de la república mexicana, incluso que distintos países del mundo buscarán adjudicarse el mango ataulfo, pero fue en 1998 que se solicita la denominación de origen. Además, el gobierno de Chiapas compra el predio de la séptima norte entre central y primera norte, a los herederos de Don Ataulfo Morales, y se entrega a la fundación Produce, que promueve la fruticultura de la región, en especial del mango ataulfo.

Por lo que es en el año 2002, que se logra de manera oficial la denominación de origen de mango ataulfo, y es hasta el 2018 se embarca el primer empaque con la garantía de la denominación de origen.